2do Concurso del Relato Fotográfico

"Sobre el vacío y otros saltos"



La idea del concurso surge por recomendación de “Yisus”, profe del curso de escritura creativa de la Escuela de Escritores, quien nos dice sabiamente que todo, absolutamente todo, puede ser un buen pretexto para hacer literatura: una pintura, una foto, hasta la lista de la compra. A mis compis y a mi nos entusiasmó muchísimo la idea y en esta ocasión fui la elegida para organizar este segundo concurso. El primero se hizo en el 2007 y si alguien quiere echarle un vistazo al anterior para darse una idea de que va, pues les dejo el link: http://yisusworlds.blogspot.com/2007/06/el-concurso-de-la-vaca.html

Como leerán en las bases de más abajo, todo el que lea este post está invitado a participar. ¿El objetivo? Pues poner a trabajar nuestra imaginación y nuestra escritura, creando un texto a partir de lo que se nos ocurra mirando la siguiente foto:

Foto: Rodney Smith

BASES:

A) Podrán concursar todos aquellas personas que les de la gana de hacerlo.

B) Los textos deberán tener una extensión de 500 palabras como máximo. Estos podrán ser historias, reflexiones, monólogos, etc. Cualquier texto que se les ocurra a partir de la foto de arriba.

C) Cada participante podrá enviar todos los textos que quiera, de acuerdo a su tiempo y ganas. Los textos deberán ser enviados hasta las 23:59 horas (Hora Londres) del Jueves 11 de Junio del 2009 a la dirección de correo: syd708@hotmail.com. Deberán asimismo llevar el nombre o seudónimo de su autor. No se aceptarán textos anónimos.

D) Cerrado el plazo, los textos recibidos serán colgados en este blog en principio. Aquellos participantes que deseen ofrecer sus blogs para colgar los textos concursantes y colaborar con la difusión, serán bienvenidos.

E) Una vez colgados los textos participantes, se darán las instrucciones pertinentes para proceder a la votación. Para eliminar cualquier favoritismo al ser esta mi casa, enviaré mi texto bajo otro seudónimo.

PREMIOS:

1er lugar: Publicación en post único con link permanente en los blogs hosts. Diploma digital en formato pdf (sin foto no se preocupen) diseñado por el equipo gráfico de “Tras los cristales”. Una autoestima de escritor revitalizada.

2do lugar: Lo mismo que arriba pero con el 50% de la autoestima revitalizada

3er lugar: Lo mismo que el primero pero con el 25% de la autoestima revitalizada

Etiquetas:
 

Benedetti y su requiem

Muchos aquí saben que estoy siguiendo un curso de escritura. Y entre las tantas lecturas que me recomiendan aparte de las que yo me busco para seguir profundizando en los recursos literarios, pues me topé con un cuento del maestro Mario Benedetti, que me gustó mucho: "Requiem con Tostadas" de su libro Cuentos Completos.

El texto me gustó, uno por el uso mezclado de narradores, jugando en primera y en segunda persona, algo que debo confesar ha traído la paz a mi vida despues de creer que el pretender mezclar en una misma historia (Estado de vigilia), un narrador en tercera y primera persona, era una aberración a la técnica. Y lo segundo que me encantó del texto, es el factor sorpresa. Que jodidamente bueno es este tío... No voy a malograrles la historia antes de tiempo, así que leerla y luego comentamos.


Réquiem con Tostadas


Sí, me llamo Eduardo. Usted me lo pregunta para entrar de algún modo en conversación, y eso puedo entenderlo. Pero usted hace mucho que me conoce, aunque de lejos. Como yo lo conozco a usted. Desde la época en que empezó a encontrarse como mi madre en el café de Larrañaga y Rivera, o en éste mismo. No crea que los espiaba. Nada de eso. Usted a lo mejor lo piensa, pero es porque no sabe toda la historia. ¿O acaso mamá se la contó?. Hace tiempo que yo tenía ganas de hablar con usted, pero no me atrevía. Así que, después de todo, le agradezco que me haya ganado de mano. ¿Y sabe por qué tenía ganas de hablar con usted?. Porque tengo la impresión de que usted es un buen tipo. Y mamá también era buena gente. No hablábamos mucho de ella y yo. En casa, o reinaba el silencio, o tenía la palabra mi padre. Pero el Viejo hablaba casi exclusivamente cuando venía borracho, o sea casi todas las noches, y entonces más bien gritaba. Los tres le teníamos miedo: mamá, mi hermanita Mirta y yo. Ahora tengo trece años y medio, y aprendí muchas cosas, entre otras que los tipos que gritan y castigan e insultan, son en el fondo unos pobres diablos. Pero entonces yo era mucho más chico y no lo sabía. Mirta no lo sabe ni siquiera ahora, pero ella es tres años menor que yo, y sé que a veces en la noche se despierta llorando. Es el miedo. ¿Usted alguna vez tuvo miedo? A Mirta siempre le parece que el Viejo va a aparecer borracho, y que se va a quitar el cinturón para pegarle. Todavía no se ha acostumbrado a la nueva situación. Yo, en cambio, he tratado de acostumbrarme. Usted apareció hace un año y medio, pero el Viejo se emborrachaba desde hace mucho más, y no bien agarró ese vicio nos empezó a pegar a los tres. A Mirta y a mí nos daba con el cinto, duele bastante, pero a mamá le pegaba con el puño cerrado. Porque sí nomás, sin mayor motivo: porque la sopa estaba demasiado caliente, o porque estaba demasiado fría, o porque no lo había esperado despierta hasta las tres de la madrugada, o porque tenía los ojos hinchado de tanto llorar. Después, con el tiempo, mamá dejó de llorar. Yo no sé cómo hacía, pero cuando él le pegaba, ella ni siquiera se mordía los labios, y no lloraba, y eso al Viejo le daba todavía más rabia. Ella era consciente de eso, y sin embargo prefería no llorar. Usted conoció a mamá cuando ella ya había aguantado y sufrido mucho, pero sólo cuatro años antes (me acuerdo perfectamente) todavía era muy linda y tenía buenos colores. Además era una mujer fuerte. Algunas noches, cuando por fin el Viejo caía estrepitosamente y de inmediato empezaba a roncar, entre ella y yo lo levantábamos y lo llevábamos hasta la cama. Era pesadísimo, y además aquello era como levantar a un muerto. La que hacía casi toda la fuerza era ella. Yo apenas si me encargaba de sostener una pierna, con el pantalón todo embarrado y el zapato marrón con los cordones sueltos. Usted seguramente creerá que el Viejo toda la vida fue un bruto. Pero no. A papá lo destruyó una porquería que le hicieron. Y se la hizo precisamente un primo de mamá, ese que trabaja en el Municipio. Yo no supe nunca en qué consistió la porquería, pero mamá disculpaba en cierto modo los arranques del Viejo porque ella se sentía un poco responsable de que alguien de su propia familia lo hubiera perjudicado en aquella forma. No supe nunca qué clase de porquería le hizo, pero la verdad era que papá, cada vez que se emborrachaba, se lo reprochaba como si ella fuese la única culpable. Antes de la porquería, nosotros vivíamos muy bien. No en cuanto a la plata, porque tanto yo como mi hermana nacimos en el mismo apartamento (casi un conventillo) junto a Villa Dolores, el sueldo de papá nunca alcanzó para nada, y mamá siempre tuvo que hacer milagros para darnos de comer y comprarnos de vez en cuando alguna tricota o algún par de alpargatas. Hubo muchos días en que pasábamos hambre (si viera qué feo es pasar hambre), pero en esa época por lo menos había paz. El Viejo no se emborrachaba, ni nos pegaba, y a veces hasta nos llevaba a la metinée. Algún raro domingo en que había plata. Yo creo que ellos nunca se quisieron demasiado. Eran muy distintos. Aún antes de la porquería, cuando papá todavía no tomaba, ya era un tipo bastante alunado. A veces se levantaba al mediodía y no le hablaba a nadie, pero por lo menos no nos pegaba ni la insultaba a mamá. Ojalá hubiera seguido así toda la vida. Claro que después vino la porquería y él se derrumbó, y empezó a ir al boliche y a llegar siempre después de media noche, con un olor a grapa que apestaba. En los últimos tiempos todavía era peor, porque también se emborrachaba de día y ni siquiera nos dejaba ese respiro. Estoy seguro de que los vecinos escuchaban todos los gritos, pero nadie decía nada, claro, porque papá es un hombre grandote y le tenían miedo. También yo le tenía miedo, no sólo por mi y por Mirta, sino especialmente por mamá. A veces yo no iba a la escuela, no para hacer la rabona, sino para quedarme rondando la casa, ya que siempre temía que el Viejo llegara durante el día, más borracho que de costumbre, y la moliera a golpes. Yo no la podía defender, usted ve lo flaco y menudo que soy, y todavía entonces lo era más, pero quería estar cerca para avisar a la policía. ¿Usted se enteró de que ni papá ni mamá eran de ese ambiente?. Mis abuelos de uno y otro lado, no diré que tienen plata, pero por lo menos viven en lugares decentes, con balcones a la calle y cuartos con bidet y bañera. Después que pasó todo, Mirta se fue a vivir con mi abuela Juana, la madre de mi papá, y yo estoy por ahora en casa de mi abuela Blanca, la madre de mamá. Ahora casi se pelearon por recogernos, pero cuando papá y mamá se casaron, ellas se habían opuesto a ese matrimonio (ahora pienso que a lo mejor tenían razón) y cortaron las relaciones con nosotros. Digo nosotros, porque papá y mamá se casaron cuando yo ya tenía seis meses. Eso me lo contaron una vez en la escuela, y yo le reventé la nariz al Beto, pero cuando se lo pregunté a mamá, ella me dijo que era cierto. Bueno, yo tenía ganas de hablar con usted, porque (no sé qué cara va a poner) usted fue importante para mí, sencillamente porque fue importante para mi mamá. Yo la quise bastante, como es natural, pero creo que nunca podré decírselo. Teníamos siempre tanto miedo, que no nos quedaba tiempo para mimos. Sin embargo, cuando ella no me veía, yo la miraba y sentía no sé qué, algo así como una emoción que no era lástima, sino una mezcla de cariño y también de rabia por verla todavía joven y tan acabada, tan agobiada por una culpa que no era suya, y por un castigo que no se merecía. Usted a lo mejor se dio cuenta, pero yo le aseguro que mi madre era inteligente, por cierto bastante más que mi padre, creo, y eso era para mi lo peor: saber que ella veía esa vida horrible con los ojos bien abiertos, porque ni la miseria ni los golpes ni siquiera el hambre, consiguieron nunca embrutecerla. La ponían triste, eso sí. A veces se le formaban unas ojeras casi azules, pero se enojaba cuando yo le preguntaba si le pasaba algo. En realidad, se hacía la enojada. Nunca la vi realmente mala conmigo. Ni con nadie. Pero antes de que usted apareciera, yo había notado que cada vez estaba más deprimida, más apagada, más sola. Tal vez por eso fue que pude notar mejor la diferencia. Además, una noche llegó un poco tarde (aunque siempre mucho antes que papá) y me miró de una manera distinta, tan distinta que yo me di cuenta de que algo sucedía. Como si por primera vez se enterara de que yo era capaz de comprenderla. Me abrazó fuerte, como con vergüenza, y después me sonrió. ¿Usted se acuerda de su sonrisa? Yo sí me acuerdo. A mí me preocupó tanto ese cambio, que falté dos o tres veces al trabajo (en los últimos tiempos hacía el reparto de un almacén) para seguirla y saber de qué se trataba. Fue entonces que los vi. A usted y a ella. Yo también me quedé contento. La gente puede pensar que soy un desalmado, y quizá no esté bien eso de haberme alegrado porque mi madre engañaba a mi padre. Puede pensarlo. Por eso nunca lo digo. Con usted es distinto. Usted la quería. Y eso para mí fue algo así como una suerte. Porque ella se merecía que la quisieran. Usted la quería ¿verdad que sí? Yo los vi muchas veces y estoy casi seguro. Claro que al Viejo también trato de comprenderlo. Es difícil, pero trato. Nunca lo pude odiar, ¿me entiende? Será porque, pese a lo que hizo, sigue siendo mi padre. Cuando nos pegaba, a Mirta y a mi, o cuando arremetía contra mamá, en medio de mi terror yo sentía lástima. Lástima por él, por ella, por Mirta, por mí. También la siento ahora, ahora que él ha matado a mamá y quién sabe por cuanto tiempo estará preso. Al principio, no quería que yo fuese, pero hace por lo menos un mes que voy a visitarlo a Miquelete y acepta verme. Me resulta extraño verlo al natural, quiero decir sin encontrarlo borracho. Me mira, y la mayoría de las veces no dice nada. Yo creo que cuando salga, ya no me va a pegar. Además, yo seré un hombre, a lo mejor me habré casado y hasta tendré hijos. Pero yo a mis hijos no les pegaré, ¿no le parece? Además estoy seguro de que papá no habría hecho lo que hizo si no hubiese estado tan borracho. ¿O usted cree lo contrario? ¿Usted cree que, de todos modos hubiera matado a mamá esa tarde en que, por seguirme y castigarme a mí, dio finalmente con ustedes dos? No me parece. Fíjese que a usted no le hizo nada. Sólo más tarde, cuando tomó más grapa que de costumbre, fue que arremetió contra mamá. Yo pienso que, en otras condiciones, él habría comprendido que mamá necesitaba cariño, necesitaba simpatía, y que él en cambio sólo le había dado golpes. Porque mamá era buena. Usted debe saberlo tan bien como yo. Por eso, hace un rato, cuando usted se me acercó y me invitó a tomar un capuchino con tostadas, aquí en el mismo café donde se citaba con ella, yo sentí que tenía que contarle todo esto. A lo mejor usted no lo sabía, o sólo sabía una parte, porque mamá era muy callada y sobre todo no le gustaba hablar de sí misma. Ahora estoy seguro de que hice bien. Porque usted está llorando, y, ya que mamá está muerta, eso es algo así como un premio para ella, que no lloraba nunca.
Etiquetas:
 

Estado de vigilia: El making off

Mientras dura el parentesis, algunas imágenes con las que trabajo para la creación de mi historia...















Etiquetas:
 

Escenas Lésbicas Memorables XVI

Melanie and Lindsay (Queer as Folk)



Queer as Folk es una serie que se estrenó en los Estados Unidos en el 2000 por Showtime y duró 5 temporadas. Básicamente, la historia cuenta la vida de un grupo de amigos de clase media de Pittsburgh, 5 gays y 2 lesbianas, Melanie y Lindsay.

No hay duda que la serie estaba básicamente enfocada a atraer la atención de la comunidad homosexual masculina y recuerdo que cuando la empezaron a emitir, muchas mujeres gays se quejaban de la pocos minutos que destinaban a la historia de Melanie y Lindsay en cada capitulo. De hecho creo que The L Word, serie también de Showtime, emitida justo despues que acabara Queer as Folk, fue una manera de compensar el asunto, haciendo luego una serie exclusiva de lesbianas. Para mi gusto, dejando de lado si la serie era más gay y menos lesbian friendly, Queer as folk como concepto y calidad de guión es infinitamente mejor que The L Word. Para muestra un botón, el video que sigue es la intro de la serie...
Melanie y Lindsay, son pareja hace mucho tiempo, viven juntas y han decidido tener un hijo. Brian, el personaje sobre el cual gira la serie, amigo de Lindsay desde hace tiempo, es el donante.
De hecho en el primer capitulo de la primera temporada, Lindsay ha dado a luz a Gus y todos los amigos van al hospital a darles el enhorabuena. Los problemas empiezan cuando Brian al ver al bebé cambia de opinión y decide no renunciar legalmente a su paternidad. Hecho que afecta profundamente a Melanie. La pareja empieza a distanciarse hasta que Melanie es infiel... El video que sigue nos muestra justo el momento de la infidelidad y la posterior ruptura.



Hacia finales de la primera temporada, Mel y Lindsay se reconcilian, motivadas por Brian, que al ver lo que están sufriendo sus amigas, decide finalmente renunciar a su paternidad para que Melanie pueda adoptar a Gus.

En la segunda temporada, Melanie le propone a Lindsay casarse, tras haberse mostrado bastante renuente a contraer nupcias. El video que sigue es un extracto del cápitulo del matrimonio, el cual es muy gracioso y emotivo a la vez...Mención especial para Sharon Gless, la recordada Cagney de Cagney & Lacey, quien hace un personaje adorable en la serie.

La historia de estas dos mujeres, es para mi gusto, unas de las mejores historias contadas hasta ahora en la televisión y por lo tanto no creo que este post sea el único que haga sobre las escenas de esta pareja. Dignas de destacar son también las escenas sexuales entre las dos, filmadas sin tapujos ni miedos de ninguna clase, un poco siguiendo la linea de toda la serie, por momentos bastante explícita.
Etiquetas: