Mi músico de la guarda



Si, como te lo cuento Rusa, la gran revelación ocurrió precisamente después de que me enterase que Santa Claus no existía.

Y es que si te pones a pensar, nos quejamos de adultos que la vida es una mierda pero ¿Y la niñez que? Es un camino tortuoso y oscuro, lleno de desilusiones tía. No hacía ni dos años que me había enterado que el ratoncito que me dejaba monedas debajo de la almohada a cambio de mis dientes de leche, no era otra que mi abuela entrando a escondidas en mi habitación, que los títeres que tanto me dejaban embobada en los cumpleaños de mis primos, eran tan solo vestidos para los dedos de alguien con vena de locutor. Y de pronto un día, viene el sabelotodo de Miguelito, mirándome con aire autosuficiente, a través de sus gafas negras que le hacían los ojos chinitos, y ¡Zas!, me suelta que Santa era una invención de mis viejos. Así, de la nada, sin ningún tipo de miramiento. Una putada Rusa, por que en menos de un abrir y cerrar de ojos, me vi en nochebuena sin nada que hacer, escuchando villancicos por televisión con mis padres y mi abuela… Se me habían acabado de pronto, esas interminables horas planeando la mejor estrategia para pillar al barbudo panzón colándose por la ventana y ni que decirte de las horas escondida en una hendidura del tejado de mi casa, esperando ver a los putos renos. Tal fue mi desilusión esa noche, que ni bien acabó la cena, me fui a la cama, enterré mi cara contra la almohada y traté de no llorar. Pero fue imposible.

Había ya perdido la noción del tiempo que llevaba sollozando por mis sueños rotos en la almohada, cuando escuché una ráfaga de luces y explosiones seguiditas. Con cada invasión de luz, un sin número de sombras nuevas, aparecían a mi alrededor. Era como si todo mi cuarto se hubiera convertido en una gran máquina de rayos X. Me asusté. El corazón comenzó a palpitarme mucho más rápido y el pijama no tardó en pegarse a mi cuerpo por lo copiosamente que había empezado a sudar. No me mires así Rusa, le tenía realmente pánico a la oscuridad y más con ese aderezo de explosiones cada tres segundos. Así que nada, me senté en la cama y me dispuse a hablar con la única persona que lograba hacer que mis miedos a la noche se disiparan.

Y entonces algo me paralizó…

Si el ratón no existía, si los títeres no eran de verdad y si Santa era una invención, entonces, esto podría no existir también… la sola idea de que él fuera otra invención de mamá para que no me pasara a su cama tras una pesadilla, comenzó a atormentarme.

Ni te imaginas…de pronto la columna vertebral se me volvió de piedra mientras mis ojos miraban nerviosos todos esas figuras fantasmales adheridas a las paredes. Parecían querer cobrar vida en cualquier momento. El aire entonces, lo sentí denso, atracándose en la traquea al respirar y como si de una extraño conjuro se tratase, el tiempo se hizo eterno a mi alrededor. Movía mis manos como siempre y sin embargo ante mis ojos se movían en cámara lenta. Lo mismo ocurrió con mi voz, que al susurrar una palabra, el sonido quedaba suspendido en el aire para rematar con un eco hondo y grave al final. Fueron los segundos más horribles que pasé alguna vez…

En medio de ese estado de shock, escuché de pronto a mi madre, cruzar hacia su habitación. Iba a decirle, a suplicarle que me llevara a dormir con ella, cuando por la rendija de la puerta entre abierta, por donde se colaba la luz del pasadizo, vi como una sombra alargada caminaba por el techo hacia el centro de la habitación. Fue extraño Rusa porque en apenas un segundo, el miedo se me había borrado y en vez de gritar o salir corriendo, me quedé mirando aquella aparición fijamente. Al llegar cerca del punto central del techo, la sombra se detuvo y se giró como buscando el camino, ya sabes, como si se hubiese perdido. En ese movimiento noté que llevaba una guitarra colgada al hombro. Esperé un rato y al ver que seguía como perdido, me senté sobre la cama. El me miró, bueno eso creo, porque se vió que inclinaba la cabeza. Me pareció que llevaba vaqueros deshilachados e iba descalzo… si lo sé, lo sé que era todo del color que suelen tener las sombras, pero por el contorno de la silueta, me pareció que tenía pinta hippie. Luego despacito se sentó, cruzando las piernas, cogió la guitarra y vi como la colocaba en posición. Al principio no oí nada, solo los cohetes que los niños alborotados del vecindario, seguían reventando. Entonces hice un esfuerzo por concentrarme y ¿Sabes lo que escuché? … muy pero muy bajito, casi como un susurro soplado al viento, él cantaba mi canción favorita de esa época, la que mi tío Carlos me había enseñado desde chiquita, esa que decía: It's not time to make a change, Just relax, take it easy, You're still young that's your fault, There's so much you have to know…





Cuando abrí los ojos, se había echado de costado, de cara a mí en todo el centro del techo, justo detrás de la sombra de la lámpara que colgaba en el medio de la habitación. No Rusa te lo juro, no es que yo hiciera cualquier cosa para creerme el cuento, lo vi con estos ojos, era real. ¿No te parece súper guay? Mi ángel de la guarda existía y encima era músico.

Cuidado, ahí viene, será mejor que te escondas Rusa. La última vez que le hablé de ti me miró raro. Te veo más tarde.

- Buenas tardes doctor

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Algo de poesía a cambio...

Tenía toda la intención de retomar gula, pero acabo de desistir... siento la historia inerte, sin vida y no hay forma de continuarla apesar del Absolut, de Marte y de la ópera. Todo esto sumado a que mi humor acaba de dar un giro de 180 grados, así que mejor lo dejo aquí. Pido disculpas por estos cambios de humor tan frecuentes últimamente pero como seguramente, se habrá podido intuir, no atravieso por mi mejor momento anímico y por más que trato de dejarlo fuera del blog, a veces me es imposible. Una montaña rusa, esa soy yo ahora...

Siento mucho no poder cumplir mi promesa de dejarles algo mío para leer hasta que regrese pero como no quiero dejar esto vacío, decidí dejarles algo de uno de mis poetas favoritos. La poesía siempre tuvo la particularidad de mover fibras muy profundas en determinadas etapas de mi vida y unos días atrás, me reencontré con "Por las noches los gatos" de Antonio Cisneros, poeta peruano a quien descubrí hace varios años gracias a Sofía y sus ganas por volverme una lectora asidua y decente.





Y ME ALEJARÉ UNOS TREINTA KILOMETROS HACIA LA COSTA



Y me alejaré unos treinta kilómetros hacia la costa,
donde un día vi cómo las yerbas altas y oscuras
llegaban hasta el mar, y sólo
esos pastos tocándome las orejas serán mi alegría,
y esas aguas que no exigen rigores
serán mi bien:
tenderse apenas en la arena mojada, sin zapatos,
y cerrar el corazón, cerrar los ojos,
como los caracoles marinos, los duros,
los más enrojecidos.




IMITACION DE HORACIO



a)
Si quieres un amor (más o menos) eterno, no descuides detalle
ninguno.
Afánate porque tenga la claridad y el peso de lo escrito. Algo
que puedas reclamar.
Estipula los plazos. No te fíes de una sonrisa amable y sin
motivo,
ni de un deseo mayor que lo previsto en las horas del amor.
No brindes la confianza, ni la tomes. Ama y sospecha del latido
en el día,
del suspiro en la noche donde todo está escrito. Igual que en el
papel.



b)
Si optas en cambio, por un amor ligero (olor de hierba que cambia con la brisa)
sumérgete en el caos de amar y ser amado.
Y siente que cada media hora es (a su modo) una consistente
eternidad.




Muchas gracias a todas aquellas personas que se pasan por aquí y leen lo que a esta aprendiz se le ocurre contarles. A aquellas personas que con sus palabras y comentarios me incitan y motivan a seguir escribiendo. Por el cariño y el apoyo que me brindan de forma incondicional apesar de ser como soy, una ingrata de mierda. Y a todas aquellas personas que no dicen nada pero me siguen desde el silencio. Nos volvemos a leer pronto...
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Ese oficio de escribir

Hace tres años y medio aproximadamente escribí mi primera historia y desde entonces no he dejado de escribir un solo día. Me parece que fue ayer cuando decía, yo no quiero nada de esto, solo pasar el rato... bueno pues.. las cosas cambian, todo el tiempo...


Reconozco mi facilidad para imaginarme personajes y tramas, se me vienen a la cabeza como apariciones, como una revelación. De pronto me despierto en la madrugada porque se me ocurrido algo que quiero contar o voy por la calle y de pronto de la nada exclamo: ya lo tengo... ¿A que responde esto? es una pregunta que me hago con frecuencia y no puedo evitar recordar cuando sentada en la mesa del comedor con mi familia cenando, solía abstraerme de todo el mundo con frecuencia. Mi padre no lo soportaba y siempre andaba chasqueandome los dedos en la cara: !Despierta! ¿en que piensas? todo el día paras en la luna- solía repetirme. Y claro como hija mayor, yo no podía andar con la cabeza en Marte sino pensando en mi maravilloso futuro profesional. Joder viejo ahora soy ejecutiva pero ¿Sabes una cosa? sigo teniendo la cabeza en marte más de lo que quisiera a veces. Y es que cuando mi imaginación se dispara no hay nada que la detenga, cobra vida propia.


¿Porque me gusta escribir? Pues porque me vuelvo un poco dios, exorcista, actriz, psicologa y demente. Dios porque soy yo quien lo decide todo, el pasado, el presente y el futuro de mis personajes, exorcista porque si bien es cierto mis historias son ficción pura y dura, mis propias vivencias se mezclan a veces con las vivencias que intuyo y veo en los demás y termino exorcizando fantasmas, temores, etc. a traves de mis personajes. Actriz porque juego a ser otra a para lograr sentir y visualizar a los personajes que creo, como hablan, como caminan, como se visten, etc. Psicologa porque me meto en sus cabezas y trato de encontrarles la logica y demente por todo lo que se me ocurre en el camino, por la forma como me involucro con mis historias y dejo muchas veces que las emociones se salgan del papel y pasen por mi para luego volverlas a regresar cargadas de muchas más cosas. Dificil, agotador, por supuesto ¿Pero saben? la sensación es de puta madre.


Hace mucho que el pasatiempo se me volvió serio sin darme cuenta. Y de pronto seguir escribiendo de forma "inconsciente" no me bastó. Estoy en mi segundo curso de escritura. Ahora soy consciente de tantas cosas tecnicas que más de tres páginas no puedo escribir. Antes escribía 20 en una noche. Y es que antes escribía con el impulso interior y como saliera. Ahora escribo con el impulso si pero con millones de cosas más en el camino, que me hacen volver, revisar, re escribir, re pensar. Ahora soy consciente de mis limitaciones y de que me falta un huevo para que mis palabras, mis frases cobren la vida que persigo. Mi sola imaginación ya no basta para llegar donde quiero.


Ahora también estoy con mucha gente que escribe mejor que yo, me señalan mis virtudes y me enfrentan a mis carencias y lo más importante, me retan todo el tiempo. Y eso es lo que yo necesito para no claudicar, la seguridad de no estar perdiendo el tiempo, el reto de superar un obstaculo exigiéndome al máximo para conseguirlo y mi orgullo (que es bien grande) también of course para no quedar atrás.


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Cuento infantil para noctámbulos




Quince años han pasado desde la última vez que estuve aquí y todo sigue igual, hasta el olor a lavanda con el que mamá solía perfumar la casa. ¿Cómo es posible eso? Si ella hace tres años que no está. Supongo que el pino cuarteado de las ventanas y del piso habrá acumulado el olor entre sus grietas… Mamá… todo un personaje… la vida entera era un cuento para ella. No puedo evitar sonreír al recordar la cantidad de historias con las que pobló mi niñez. Fue precisamente en una noche como esta, así de espesa, con la neblina dividiendo el horizonte en dos y dejando distinguir apenas lo que hay metros más allá, que ella me habló de Junior.

Llevaba como media hora asomado por la ventana. Lo que me hacía tiritar no era el viento helado que se colaba en la habitación, sino el temor que comenzaba a apoderarse de mí, con solo imaginar que pronto tendría que irme a dormir, sabiendo que desde algún lugar en medio de esa oscuridad que se abría ante mis ojos, algo o alguien me observaba. No sé si era que la curiosidad podía más que cualquier miedo, pero siempre me pasaba lo mismo, a pesar de lo aterrado que pudiera estar, prefería mil veces develar el misterio que quedarme con la duda.

Así me encontró mi madre, agazapado al marco de la ventana, empeñado en descifrar cada una de las sombras que se formaban en complicidad con los viejos y deshojados olmos y la noche.

- ¿Que haces Sebastián?
- Mami, hay algo allá afuera.
- ¿Como algo?- Preguntó asomándose ella también.
- Si... las ramas de los árboles hacen ruidos raros, no es el viento te lo juro.

Mi madre, supongo leyendo el miedo en mis ojos, se sentó a mi lado y con aquella tranquilidad tan suya me contó finalmente la verdad.

- Pues tienes toda la razón. Allí afuera si que hay alguien.
- ¿Quien?- exclamé sorprendidísimo al escuchar aquella confirmación mientras mis ojos buscaban desesperados rastros de ese alguien- No veo a nadie.
- Ahora no lo puedes ver pero si escuchar.

La miré sin entender, pues en ese momento lo único que se lograba oír era el silbido del viento colarse por entre las rendijas y las ramas secas.

- Cierra los ojos anda- me pidió y al notar mi duda agregó- Vamos no tengas miedo.

Agarrándome de ella, obedecí y ajusté los ojos. Dejé pasar unos segundos y al no notar nada extraño, comencé a inquietarme. Entonces ella me pidió que me concentrara un poco más. Hice un esfuerzo e imaginé que lograba ir más allá, donde nace aquel silbido penetrante del viento y allí detrás de todo, logré percibir un sonido seco, débil, repetitivo, que buscaba ser como un canto sin lograrlo.

- ¿Lo oyes?- Preguntó ella.
- Si... ¿Quien es mami?
- Un amigo que mientras nosotros dormimos, se queda despierto contemplando la noche.
- ¿Y porque se esconde si somos amigos?
- Porque no quiere que lo veamos triste...pero ¿Sabes una cosa? Cuando se le pase, seguro podrás verlo.
- Ya... – contesté mientras otra pregunta comenzaba inmediatamente a rondarme la cabeza- ¿Y porque está triste?
- Su mamá se fue a un viaje largo y aún no regresa. Le dijo que volvería pronto para jugar con él y leerle los cuentos que tanto le gustan. Por eso se queda despierto, esperando y cuidando mientras tanto, que nada malo pase mientras dormimos.
- ¿Como se llama?- Le pregunté a mi madre, quien tras arroparme en la cama caminaba hacia la puerta.
- El es el pequeño Junior y tiene ojos grandes y redondos como los del tío Ben, ya lo verás tu mismo.

Traté de dormir pero no pude dejar de pensar en Junior y desde mi cama me quedé contemplando la ventana. La historia que mi madre me había contado logró quitarme el miedo pero en cambio, me dejó profundamente triste, al imaginar a aquel niño muerto de frío, en plena oscuridad. No recuerdo cuanto tiempo había pasado cuando creí ver una sombra cruzar a través del cristal y como un resorte, me levanté de la cama para volverme a asomar a la ventana. Lo hice con cuidado, sin abrirla. No quería que si Junior se hubiese decidido a salir, volviera a esconderse. Traté por varios minutos ver algo por entre las cortinas sin éxito y entonces decidí abrir la ventana, apenas los suficiente para encajar parte de mi rostro por la rendija. Se me heló la piel de inmediato.

Miré para todos lados hasta que a lo lejos, divisé una sombra pequeña y ovalada sobre una de las ramas del olmo más alto. Fue entonces que algo hizo que abriera la ventana despacio y completamente. Un par de círculos de intenso color naranja brillaban intermitentemente penetrando la neblina. Al verme, esos ojos dejaron de destellar y por un rato largo, en medio del silencio, nos contemplamos. Estaba como hipnotizado y aún ahora que lo recuerdo se me eriza la piel. En ese instante lo entendí todo. Retrocedí muy despacio primero para luego correr y coger uno de mis cuentos de cabecera favoritos. Regresé hasta la ventana y volví a mirarlo. Seguía ahí quieto observándome. Fue entonces que empecé a leerle en voz alta.

Desde esa noche, el pequeño Junior durmió profundamente al pie de mi ventana…




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Cardo o Ceniza

Nunca he sido una gran seguidora de la música de mi pueblo, soy de las que en todo caso la escucha cuando es fiestas patrias o le entra la nostalgia. Sin embargo hay ciertas canciones que debo reconocer son de una belleza extraordinaria. Como lo es esta canción que les voy dejar aquí abajo. Se la escuché por primera vez hace varios años a una amiga y me quedé maravillada, luego se la escuché a la gran Tania Libertad y quedé peor. Es una de esas canciones que cuando estás con el alma atribulada, al menos a mí, me dejan en una especie de limbo suspendido por la cantidad sentimientos que hace aflorar en mi. Y si bien habla del amor, de la pasión, del temor, de la verguenza de no sentirse a la altura, de tantas cosas... la sensación que siempre me deja no es de tristeza o dolor, sino todo lo contrario, me deja con una profunda sensación de que estoy viva...en fin ahí la dejo para quien quiera escucharla.



Cardo o Ceniza (Isabel "Chabuca" Granda)
Cómo será mi piel junto a tu piel,
cómo será mi piel junto a tu piel,
cardo o ceniza cómo será…
Si he de fundir mi espacio junto al tuyo,
cómo será tu cuerpo al recorrerme,
y cómo mi corazón si estoy de muerte…
mi corazón si estoy de muerte.
Se quebrará mi voz cuando se apague
De no poderte hablar en el oído
Y quemará mi boca salivada
De la sed que me queme si me besas
De la sed que me queme si me besas
Cómo será el gemido,
y cómo el grito,
al escapar mi vida entre la tuya,
y cómo el letargo al que me entregue,
cuando adormezca el sueño entre tus sueños.
Han de ser breves mis siestas,
mis esteros despiertan con tus ríos,
Pero…Pero....Sé quebrará mi voz cuando se apague,
de no poderte hablar en el oído,
y quemará mi boca salivada,
de la sed que me queme si me besas,
de la sed que me queme si me besas.
Pero…Pero cómo serán mis despertares,
Pero cómo serán mis despertares,
Pero cómo serán mis despertares,
Cada vez que despierte avergonzada…
cada vez que despierte avergonzada…
Tanto amor,y avergonzada…
tanto amor,y avergonzada.
 

El cojín en el fregadero



- ¿Mamá?

Llamó varias veces mientras frotaba pesadamente sus zapatos en el grueso felpudo de la entrada. En respuesta solo obtuvo el silencio típico de casa vacía y se extrañó. Eran las dos de la tarde y como todos los martes y jueves, había acudido puntual a comer con ella.

Recorrió visualmente el pasillo de entrada y posteriormente el salón, notando que todo lucía pulcramente ordenado y limpio. Se sintió aliviada hasta que llegó a la cocina y descubrió que la mesa de diario aún no estaba puesta. – Se quedó dormida de nuevo- Pensó tranquilizándose mientras dejaba sobre la mesa, las bolsas con comida china que había traído. Iba a salir rumbo a la planta alta cuando algo le llamó la atención e hizo que se detuviera. Dentro del fregadero, yacía un cojín de terciopelo floreado de regular tamaño, junto a una taza de losa blanca con restos de café. Sus ojos se quedaron anclados en ese cojín mientras un aire frío y extraño le subía por la espalda y se esparcía luego por sus mejillas. Supo entonces que algo no estaba bien.

Y es que para Mariela, aquellas visitas se habían ido convirtiendo en una especie de albur desde hacía aproximadamente unos ocho meses, cuando descubrió que Amalia, su madre no era eterna y comenzaba a acusar el paso del tiempo. Fue una tarde de primavera, una de aquellas en las Amalia y un grupo de amigas, enfermeras voluntarias todas en el hospital del ejercito desde hacía más de treinta años, se reunían como cada tercer martes de mes a jugar al bingo.

Mariela había llegado con unos pastelitos con crema para tomar el té al acabar la partida, con su madre y esas mujeres a las que conocía de toda la vida.

- ¡Marielita!- Exclamó Susana, la mejor amiga de su madre desde que tenía uso de razón - Ven a darle un beso a tu madrina
- Hola tía Susi- respondió la joven acercándose para besarla cariñosamente antes de saludar al resto de mujeres- ¿Y quien va ganando?- Preguntó al sentarse en la silla que quedaba libre junto a su madre
- ¡Sonia para variar!!! – gritaron todas al unísono
- Bueno seguimos ¿no? – agregó Amalia antes de dirigirse a su hija- Cariño si quieres puedes ir adelantando, hay algo de agua caliente en la tetera
- No mami, espero a que terminen y así disfrutamos de los pastelitos entre todas
- Como quieras… vamos Raquel, seguimos

Raquel asintiendo comenzó a girar nuevamente la manija plateada de aquel contenedor de plástico rojo transparente, dentro del cual algunos bolos blancos se golpeaban unos con otros. Segundos después, la mujer acomodándose las gafas y ajustando la vista, cantaba en voz alta el siguiente número. Mariela percibió entonces, en todos esos ojos chispeantes que buscaban el número cantado, un entusiasmo casi adolescente y no pudo evitar sonreír. Fue cuando notó que su madre en cambio, miraba como confundida su propio cartoncillo mientras su mano se movía nerviosamente sobre los diferentes recuadros numerados. Al ver que ella no reaccionaba, la joven se le acercó para preguntarle en un susurro:

- ¿Te pasa algo mami?
- Eh…- La miró con ojos flojos - ¿Qué número dijo?
- Treinta ocho
- Eso es… treinta y ocho…treinta y ocho…

Comenzó a repetirse a la par que sus ojos volvían a buscar entre los números que tenía en frente. Una sombra de preocupación apareció en el rostro de la joven mientras disimuladamente le indicaba el casillero correcto. Casi inmediatamente, Sonia gritaba ¡bingo! y Amalia finalmente resoplaba aliviada.

Esa tarde fue la última vez que la vió jugar con sus amigas y en los meses que siguieron, Amalia, de ser una mujer vital y sociable, comenzó a volverse taciturna y hogareña. Mariela al verla cada vez más distraída y ausente, terminó convenciéndola para ir al médico. El diagnóstico fue claro y contundente.

Y ahora la imagen de ese cojín metido dentro del fregadero con los trastos de la mañana, no hacía otra cosa que presagiarle lo peor. Un ruido de madera crujiente que provenía del jardín, la sacó del estado de inmovilidad en la que había caído. Se acercó hasta la ventana y al asomarse, la vió sentada sobre la gran banca de roble y hierro fundido en medio del césped cubierto con los colores del otoño. Tenía los ojos y el cuerpo como ausentes. Al salir y empezar a caminar hacia ella, tuvo que respirar hondo para intentar que ese gran nudo en el estómago aflojara en algo. Fue inútil. Amalia, por su parte, ni se inmutó cuando su hija se sentó junto a ella. Mariela acababa de sentir que la angustia se le tornaba insoportable en medio de ese silencio prolongado, cuando la madre finalmente volteó y la miró unos segundos como repasando sus rasgos.

- ¿Qué hora es?- Le preguntó de pronto
- Las dos
- Pues vamos a comer ¿No hija?
- Si… - Respondió Mariela sintiendo como le volvía el alma al cuerpo- Claro…

Ambas se levantaron y Amalia de forma muy natural, pasándole el brazo a su hija, se medio aferró al de ella. Mariela esbozó una sonrisa y la besó efusivamente en la mejilla.

- Mami, ¿Que hace ese cojín en el fregadero?
- ¿Qué cojín?
- Uno de los cojines del sofá está metido en el fregadero
- Ah… es que… se me cayó el café y lo metí bajo el grifo para quitarle la mancha, lo debo haber olvidado, ya sabes, mi cabeza que funciona cuando le da la gana.

Comieron y charlaron animadamente hasta que fue hora de que Mariela volviera al despacho. La ayudó con los trastos, colgó luego el cojín en el tendedero y mientras su madre se sentaba en el sofá a mirar la televisión, ella fue a lavarse las manos. Al entrar al baño de visitas de la primera planta notó que el jabón se había terminado. Volvió a salir en busca de su madre, pero al verla sumergida en su programa de televisión favorito, decidió no molestarla y subió al baño de la segunda planta. Tras terminar de lavarse, se dirigió al clóset del tesoro escondido, como desde pequeña había bautizado al viejo armario de madera ubicado en la ahora habitación de huéspedes donde, su madre solía guardar todas las cosas de recambio tipo jabones, papel higiénico, shampoo, velas, bombillas, etc.

Al abrirlo, Mariela se quedó muy quieta, mientras con ojos nerviosos descubría, adheridos a todas las paredes y al reverso de las puertas de ese armario vacío, una gran cantidad de notitas con recordatorios de fechas y tareas diarias. Todos esos papelitos de múltiples colores, estaban intercalados con fotos de familiares, amigos, vecinos y demás personas que solían frecuentar la casa. El extremo orden y cuidado con lo que todo había sido pegado y etiquetado, revelaba, sin duda, un trabajo de meses.

La respiración se le cortó al detenerse en una foto en particular. Los ojos se le llenaron inevitablemente de lágrimas mientras alcanzaba a leer la leyenda con la que la imagen había sido etiquetada: Mariela, es mi única hija tiene 34 años y nació el ocho de Agosto de 1975…

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Escritura autómatica III

Muchas gracias a esas palabras que alguien me escribiera por aquí la vez pasada sobre que había hecho un pacto para que yo no dejara de escribir. Me ha parecido un gesto muy bonito y lo agradezco de corazón. Pues no, no he dejado de escribir estos días, es más estoy escribiendo más que nunca, solo que no para el blog sino para mi segundo curso de escritura el cual me demanda un tiempo considerable y para un par de proyectos que tengo en mente este mes. Si a eso le agregamos la cantidad de trabajo que estoy teniendo en las últimas semanas y que lamentablemente pulpo no soy, pues mucho tiempo libre no me queda.

Peeeero…como hoy, me he levantado reflexiva y de muy buen humor, pues aquí va esto que he escrito con mi bolsa de Walkers de Salt and Vinegar y mi chocolate twix…

Estos días me he dado cuenta que:

Hay te quieros que duelen
Hay amores eternos
que no son invencibles
Hay caricias que te desgarran
Hay miradas que matan
Hay silencios que ofenden
Profundamente…

Hay que tomar distancia a veces para darse cuenta que no todo es tan terrible y dejar de pensar que el destino está torcido. Nadie esta solo por casualidad, leí hace poco en un video de mi canción favorita de Sui Generis y los gatos negros no tienen tanto poder como tampoco las escaleras, los espejos rotos o los tuertos. Que si tu viejo te jode y trata de manipularte tía, eso no te hace única ni especial. Lamento decirte que eres más común que la gripe porcina, aunque eso hiera tu amor propio, algo muy común estos días, pero no te preocupes que nada es para tanto, enseguida te darás cuenta lo estupenda que sigues siendo. Que las cosas hay que aprender a decirlas de frente y no esconderse por vergüenza o temor, que si miras bien, la mayoría de las veces son totalmente infundados. Hay gente por ahí que amerita un mejor trato, es lo que tiene no vivir en la isla de Gilligan. Que algo que puede convertirse en un halago o en una anécdota curiosa, no tiene porque convertirse en algo tan de “fuchi caca”… ¿O es acaso el fin del mundo y no me han avisado?...Relájate baby… ¿Que tu novia te dejó después de años de convivencia?, bueeeno ce la vie (¿A quien?) tranqui que de amor nadie se muere y no hay mal que dure cien años a no ser que tu misma lo permitas y si lo haces, pues déjame decirte que me preocupas, así que hazte ver cuanto antes. Si alguien por aquí se quiere cortar las venas que me avise, así le meto dos sopapos por imbécil, que lo haga en otra momento, que época de crisis el entierro sale muy caro. ¿Qué te vino la regla y estás de mal humor? Tomate un Anadin y has un poco de yoga, ¿Que no te vino la regla y estás de mal humor? ¿Total?¿quieres o no quieres que te venga la regla? COÑO!!! …. Ayer viajé en primera clase, bien regia yo, con mi ensalada de frutas y una botella pequeña de vino blanco mientras rehacía mi texto para el taller y me sentí por cuarenta y cinco minutos, la puta reina del mundo… soñar a veces solo cuesta diez libras con cincuenta peniques y el aire acondicionado descompuesto del ultimo vagón de la clase económica.

En fin que pronto cumplo años y por eso a estas alturas de mi vida, creo haber perdido la vergüenza en decir ciertas cosas. Al fin y al cabo:

¿Que tengo que perder? ¿La virginidad?, ¿La inocencia?... ¿La vida acaso?

A ver si aprendemos de vez en cuando, a tomarnos ciertas cosas, más a la ligera.
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IRA: Imagenes para una historia

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IRA: El retorno forzoso de la diosa- Historia terminada



Quería avisar que la parte 3 ha sido ampliada en un 50% así que empezar por ahí hoy que si no, no entenderán gran cosa de la parte 4. La música a la que hace referencia el texto la encontrarán en la parte inferior de esta entrada. Gracias y que disfruten de la historia.


IRA: El retorno forzoso de la diosa



Lux aeterna- Requiem for a dream



Werewolf - Cat Power

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COMPLETA EL POST IT...


Hoy he estado en cama casi todo el día, con síntomas de lo más diversos y también diversos posibles diagnósticos: embarazo imaginario, gripe humana, aburrimiento, laberinto estomacal, neurosis cronica, abstinencia forzosa, trastorno de identidad sexual, pensamientos suicidas inverosimiles, estupidez generalizada, mal humor agudo, etc. Y ya que no puedo escribir en dichas condiciones, que tal si ustedes hoy lo hacen por mi... Propongo que a quien le apetezca, deje un comentario en esta entrada completando el post it con lo que se le ocurra. Pueden pensar en el personaje y la situación que les plazca y a ver que sale.


Venga, lanzarse a escribir ya!!!



Pd: Prohibido dejar comentarios que contengan otra cosa que no sea el texto completando el post it. Gracias
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