AVISO DE CIERRE TEMPORAL
Ayer por la noche me avisaron que hoy anunciarían nuevos despidos en la compañía donde trabajo. Había ya sobrevivido a tres cortes masivos de personal (Han despedido a más de doscientas personas en lo que va del año) y tenía cierta seguridad de que sobreviviría a uno más teniendo en cuenta que lo peor parecía haber pasado y mi volumen de trabajo lejos de disminuir había aumentado considerablemente en los últimos seis meses. Sin embargo hoy han anunciado el despido de 45 personas en todo el Reino Unido de las cuales 10 son de la oficina donde yo trabajo. Y en mi categoría, o sea Project Managers somos tres y han anunciado que cortaran a dos. Esta vez el proceso será rapidísimo, solo treinta días antes de que proclamen a los “afortunados”. Como supondrán la cosa no pinta para nada bien. Bueno dirán, pues ponte a buscar otro trabajo. Si, es lo que pienso hacer pero dada mi condición de extranjera, el Gobierno Británico estipula que todos aquellos con visado de trabajo que son despedidos, tienen treinta días para asegurar una oferta de empleo nueva o en su defecto deberán abandonar el país. Así como lo leen, como si fuéramos cualquier cagada y como podrán suponer, conseguir en estos tiempos una empresa que me auspicie otro permiso de trabajo es bastante difícil.
Pues nada, como sé que mucha gente se pasa por aquí con frecuencia me pareció correcto avisarles que creo me será imposible escribir nada en las próximas semanas y de hacerse efectivo mi despido a fines de Noviembre, no creo que pueda retomar la escritura en varios meses, pues estaré empezando a venderlo todo y alistando maletas para cruzar el charco de vuelta. Sin contar con los meses que me tomará establecerme nuevamente y superar la perspectiva de haber perdido todo por lo que he venido luchando duramente desde hace más de cuatro años. ¿Como se siente? Horrible pero bueno, dicen que soy buena para nadar en aguas tormentosas así que veremos. Ojala nadie de ustedes se encuentre nunca en una situación parecida.
Toda mi gratitud a todas aquellas personas que se han pasado y se siguen pasando por aquí y espero volver pronto
Un Abrazo
La casita en el patio
Cuando llegó a casa, con un ramo de rosas rojas en botón para mi madre y el rostro inusualmente iluminado, lo primero que pensé fué: ¿Y este señor quien es? ¿Dónde está el hombre aplastado por la vida que tengo por progenitor? Mi madre lo miró con ojos incrédulos, dejando por un segundo de freír las torrijas del arroz del día anterior que íbamos a cenar aquella noche.
- El banco me aprobó el crédito para comprarnos el departamento
Pensé que se trataba de otra de las tantas ideas “brillantes” con las que mi padre solía ilusionarnos de tanto en tanto y a la cual esta vez no estaba dispuesta a rendirme. Sin embargo, al ver la cara, por lo general amargada y apática de mamá, transformarse con un gesto que no le veía desde hacía una decena de años mientras leía la carta que él acababa de mostrarle, supe que tal vez, ahora si sería diferente.
Recuerdo que, antes que papá nos dijera por primera vez para mudarnos, vivíamos en casa de mis abuelos, arrimados en un par de habitaciones minúsculas. En una, dormían mis padres y en la otra, mis dos hermanos, mi hermana y yo. En invierno por lo general, el ser tantos no era tan terrible pero en verano nos sofocábamos y a pesar de que en aquella casa solariega de techos altos, había otra habitación desocupada, mi abuela se negó siempre a dárnosla, creo que por temor a que termináramos instalándonos del todo y perder el completo control de su feudo. Ahora que lo pienso, durante esos años que papá estuvo desempleado y vivimos con ella, siempre se las ingenió para hacernos sentir como los huéspedes no deseados.
Hasta que un día, poco después que mi padre lograra encontrar trabajo como supervisor de almacén en una fábrica de aceros, mis hermanos y yo, sorprendimos a nuestros padres en medio de un beso apasionado. Creo que nunca antes los había visto de aquella manera. Al menos no que yo me acuerde.– Nos vamos a vivir cerca del mar- Exclamó él alzando juguetonamente a Pedro, mi hermano pequeño de apenas dos años. Tras recibir tremenda noticia, no pude pegar ojo la noche entera, alucinando como iba presumir con mis amigas del colegio, que yo, la que tenía las mismas zapatillas blancas desde hacía tres años y que cada fin de semana, las lavaba con un poco de blanqueador para que parecieran nuevas, iba a irse a vivir frente al mar. No tardé nada en comprender que imaginación y realidad son dos cosas, por lo general, diametralmente opuestas.
El departamento, no quedaba frente al mar y más bien en una calle angosta donde precisamente el sol hacía sombra. Desde la acera solo se veía un gran portón de rejas negras y cristal, por el que apenas entraba suficiente luz como para iluminar los dos metros de pasadizo que había antes de toparse con dos puertas y la escalera que llevaba a los pisos de arriba. Una de esas puertas era la nuestra. Nunca entendí porque si estando cerca al mar, nuestras escasas ventanas daban a dos ductos interiores de luz.
No había visto departamento más oscuro en mi vida. Y sin embargo, no tardamos en descubrir los beneficios de vivir por fin solos, a pesar de no ser el paraíso que papá nos había pintado y del cual pudiera presumir en el cole. Mi hermana y yo por fin teníamos un cuarto para las dos solas, Pedro hizo suyo uno de esos patios de luz de metro y medio, llenándolo con todos sus juguetes, mi hermano mayor podía pasarse todo el día encerrado en su habitación sin que nadie se acordara siquiera de él y finalmente, Mamá y Papá habían dejado de discutir y lucían un poco más sonrientes, animándose incluso a salir alguna vez juntos por la noche.
De pronto, una mañana la señora feudal amaneció muda. Le ha dado un derrame cerebral- Fue lo que le escuché decir al médico y por varios días me resistí a entrar a su habitación, imaginando que vería su cerebro chorreándose por todas partes. Después comprobé que a la abuela no se le había derramado ningún cerebro pero si que había empezado a encogerse en la silla de ruedas a la que había quedado confinada. Pronto nos acostumbrarnos a su quietud y es que de forma casi natural y por lo tanto desapercibida, la gran matriarca fue convirtiéndose en parte del mobiliario de nuestra comprimida morada. El único que parecía notarla era Pedro, quien se sentaba a jugar a sus pies o incluso le leía uno que otro cuento. A mi esa indiferencia me duró hasta que una noche, sentados a la mesa, noté como a pesar del esfuerzo que hacía, su mano ya no era capaz de sostener el tenedor. Se lo cogí y le terminé de dar de comer. Ella me miró. Estaba llorando.
En medio de esa inesperada y a la vez extraña tregua, papá volvió a conseguir un trabajo fijo. Pero no solo eso, sino que también comenzó a hacer horas extras, siendo ascendido al cabo de seis meses a jefe de almacén. Si bien aquel cambio no pudo terminar aún, con la sequía de besos y la desilusión de tantos sueños rotos, al menos logró que el rostro de mamá se relajara considerablemente. Luego, vino como siempre la promesa de la casa propia, a la que nadie por supuesto, prestó atención hasta esa noche, en la que apareció con el ramo de rosas en la mano.
Ni siquiera esperamos a cenar para agruparnos todos detrás de papá mientras que éste extendía los planos sobre la mesa del comedor. Enmudecidos, lo escuchamos explicarnos las ventajas de la ubicación, que tendríamos un patio adoquinado en la parte posterior el doble de grande, que las ventanas del salón darían a la calle y que por fin mis hermanos, tendrían su habitación y nosotras la nuestra. En medio de aquella contemplación, Pedro exclamó:
- ¿Y la abuelita donde va dormir?
Mi padre miró a mi madre y por una fracción de segundo me pareció que su rostro perdía la brillantez de hacía un par de minutos. Era como si de pronto el aire se nos hubiese cortado a todos y algo oscuro, denso como una sombra nos acechara de nuevo.
- Le haremos una casita en el patio- Dijo finalmente mi madre acomodándose de nuevo el delantal antes de dirigirse a la cocina.
Casi de forma automática, evité las preguntas con las que mi cabeza amenazó con torturarme y empecé a imaginarme los carteles que iba a pegar en mi nueva habitación. Me sentí aliviada al saber que pronto no tendría porque someterme más a escuchar a mi hermano mayor masturbarse bajo las sábanas de su cama o los reproches susurrados de mamá.
Seguía sumergida en mis fantasías cuando mamá se acercó a dejar el plato de mi abuela sobre la mesa. Sentí algo helado extenderse por mi cara al ver lo reducido de la ración comparada con la que la señora feudal solía comer normalmente. Miré a mi hermano mayor y ambos miramos a mi padre. Este sonrió levemente antes de arrancar un trozo de pan y concentrarse en su plato. No dijimos ni una palabra.
Para cuando nos mudamos, mi abuela ya no estaba con nosotros.
Mi hermana y yo nos pasamos más de una semana decorando nuestro cuarto y apenas estuvo listo, invitamos a todas nuestras amigas del colegio a la casa. Todo el mundo nos invita desde entonces. Llevo varias semanas que no puedo parar de reír. Papá y mamá no dejan de regalarse gestos cariñosos. Es tan bonito verlos así.
- ¿Donde esta Pedro? ¡Pedrooo!! La cena está servida – Exclama mamá sentándose a la mesa. Al rato llega Pedro corriendo con una hoja de papel entre las manos- ¿Qué estabas haciendo hijito?
- Papá, mamá, miren… he dibujado mi casa para cuando sea grande
- A ver…- Dice mi padre cogiendo el dibujo con interés- Pero que bonita. ¿Piensas tener cuatro hijos?- Pedro asiente y yo sonrío- Oye, bien grande la caseta del perro ¿No?
- Ay papi noooo… esa no es para el perro, es la casita que les voy a hacer a ti a mami en el patio.
Londres I
El parlamento y el Big Ben
Ayer cuando colgué estas fotos no tuve tiempo de comentar nada ya que estaba de salida pero hoy si tengo el tiempo y las ganas. Londres es sin lugar a dudas una de mis ciudades favoritas del mundo mundial, junto con Venezia, Barcelona y Nueva York. Y tengo la suerte ahora de trabajar ahí, vivir muy cerca y a fines del año que viene estaré mudándome definitivamente a la capital Británica.
Es la típica ciudad cosmopolita, donde caminas y escuchas todos los idiomas a tu paso, donde ser extranjero es más común que extraño y donde nunca terminas de ver lo que la ciudad te ofrece. Es como si nunca se agotara. Es una ciudad que tiene el efecto de renovarme cada vez que voy y ahora que lo hago normalmente tres veces por semana por trabajo y practicamente dos fines de semana por mes, tengo que decir que me encanta.
China Town
¿Que es lo que la hace especial? Pues para mí son muchas cosas en realidad, su historia tan tangible por donde vayas, su forma de haber logrado combinar a la perfección lo antiguo con lo moderno, la gran fuente, como ya dije, inagotable de cultura, el hecho de ofrecer de todo para todos los gustos, sus parques y no me refiero solo a los grandes sino a los pequeños que te encuentras de sorpresa caminando por alguna calle y por supuesto el SouthBank, que no me canso de pasearlo una y otra vez.
El Southbank en invierno sin hojas
Tengo a muchas personas conocidas que la visitarán en los proximos meses, Miss Neblina viene (de nuevo) este fin de semana, la pesada comentarista por excelencia de este blog con su mujer vienen en Noviembre y debo chivarles que no puede dormir ya de la emoción de conocerme en persona y una de mis grandes amigas actrices del Perú (Mi ex consorte anda más feliz que yo por esta visita por obvias razones claro) llega para el año nuevo y me tiene ya buscando que hacer en tan importante fecha. Y es que esto es así desde que vivo aquí, Londres es siempre un destino obligado para todo el mundo, o casi todo.
Así que nada, para aquellas personas que ya la vieron y piensan que lo saben todo pues veánla de nuevo que seguro descubren algo nuevo, para aquellas personas que vienen por primera vez, esto es una mínima idea de lo que les espera y para aquellas personas que no pensaban venir por flojera, por falta de ganas, por falta de fondos, etc, pues a ver si se animan y hacen planes para un futuro no muy lejano. Vale la pena.
Embankment bridge
Tower Bridge
Millenium Bridge
Vista nocturna del London Eye
Shaftebury Avenue
Embankment bridge a las 3 am
St. James Park
El Tower Bridge de Costado
La National Gallery
Neils Yard en Covent Garden
Parque en St James Wood
Escenas Lésbicas Memorables XVIII
LOVING ANABELLE - 2006
El mérito de esta pelicula, para mí of course, es que la señorita Brooks haya hecho todo ese esfuerzo para sacar a la luz su trabajo y sobretodo siendo una historia homosexual. Esta pélicula, según cuentan, tuvo todos los obstáculos habidos y por haber pero a pesar de ello, fue terminada, estrenada, premiada (aunque mucha gente no se lo crea) y criticada también.
La historia, dicen, se basó en la anterior historia de Chicas en Uniforme. En este caso la alumna es una chica rebelde que se engancha con su profesora de poesía en un internado extrictamente católico. Típica historia re contada doscientas mil veces en diferentes medios, formatos, etc. Una espera, cuando tienes en frente una historia tan manida, encontrar algo nuevo, novedoso que capture tu atención. Pues este no es el caso de Loving Anabelle. En la primera mitad de la película ya sabes que la cosa no va salir bien y el final no es solo abrupto sino totalmente predecible. Yo me quedé con la sensación de que el objetivo de toda la pélicula se quedaba en lo que pasa en la escena que he puesto en esta entrada y cuando sucede es inevitable no comentar: por fin tía que ya estabas tú muy pesadita con el ceño fruncido toda la peli. Y después de esta escena, tras un desenlace apurado ¡Zas! la película se acaba. Ningún personaje logra sorprender, los personajes antagonistas son meramente clichés, totalmente planos, puestos ahí para ser odiados desde que aparecen y nada más. La profesora se la pasa sufriendo toda la pelicula, sin cambios que te hagan compenetrarte con ella (el personaje se me hizo insoportable la verdad)
Luego la señorita Brooks nos pone un final alternativo, buscando supongo ser esperanzador. Pues yo he sido siempre contraria a los finales alternativos, porque para mi gusto, solo demuestran que quien te cuenta la historia o no ha quedado satisfecha con su final o lo pone para complacer a las masas. Si cuentas una historia y no te gusta el final, pues tienes un problema. Y creo que esto ha quedado más que claro en la pelicula.
De la música, no hablo. Creo que el único momento donde la música no me molesta es en la escena de abajo. Ahora, la película tiene muchas imagenes y juegos de camaras bastante interesantes dejando claro si, la experiencia de la señorita Brooks como asistente de dirección de varias series de Televisión. La escena de abajo es la escena de cama de la película, filmada creo que con mucha veracidad y buen gusto. Creo es la única escena que provoca mencionar en esta sección.
Pregunto, ¿Porque la señorita Brooks tenía que aparecer en las fotos de la ex de la profesora? ¿Acaso no podía poner las fotos de alguien más o eso era demasiado presupuesto?
La señorita Brooks acaba de escribir y filmar su segunda película, un thriller super natural que habrá que ver si logra superar los errores de esta digamos su verdadera opera prima.
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Escenas lesbicas memorables
Pelicula escrita, dirigida y producida por Katherine Brooks y actuada en sus papeles protágonicos por Diane Gaidry y Erin Kelly en los personajes de Simone y Anabelle respectivamente.
El mérito de esta pelicula, para mí of course, es que la señorita Brooks haya hecho todo ese esfuerzo para sacar a la luz su trabajo y sobretodo siendo una historia homosexual. Esta pélicula, según cuentan, tuvo todos los obstáculos habidos y por haber pero a pesar de ello, fue terminada, estrenada, premiada (aunque mucha gente no se lo crea) y criticada también.
La historia, dicen, se basó en la anterior historia de Chicas en Uniforme. En este caso la alumna es una chica rebelde que se engancha con su profesora de poesía en un internado extrictamente católico. Típica historia re contada doscientas mil veces en diferentes medios, formatos, etc. Una espera, cuando tienes en frente una historia tan manida, encontrar algo nuevo, novedoso que capture tu atención. Pues este no es el caso de Loving Anabelle. En la primera mitad de la película ya sabes que la cosa no va salir bien y el final no es solo abrupto sino totalmente predecible. Yo me quedé con la sensación de que el objetivo de toda la pélicula se quedaba en lo que pasa en la escena que he puesto en esta entrada y cuando sucede es inevitable no comentar: por fin tía que ya estabas tú muy pesadita con el ceño fruncido toda la peli. Y después de esta escena, tras un desenlace apurado ¡Zas! la película se acaba. Ningún personaje logra sorprender, los personajes antagonistas son meramente clichés, totalmente planos, puestos ahí para ser odiados desde que aparecen y nada más. La profesora se la pasa sufriendo toda la pelicula, sin cambios que te hagan compenetrarte con ella (el personaje se me hizo insoportable la verdad)
Luego la señorita Brooks nos pone un final alternativo, buscando supongo ser esperanzador. Pues yo he sido siempre contraria a los finales alternativos, porque para mi gusto, solo demuestran que quien te cuenta la historia o no ha quedado satisfecha con su final o lo pone para complacer a las masas. Si cuentas una historia y no te gusta el final, pues tienes un problema. Y creo que esto ha quedado más que claro en la pelicula.
De la música, no hablo. Creo que el único momento donde la música no me molesta es en la escena de abajo. Ahora, la película tiene muchas imagenes y juegos de camaras bastante interesantes dejando claro si, la experiencia de la señorita Brooks como asistente de dirección de varias series de Televisión. La escena de abajo es la escena de cama de la película, filmada creo que con mucha veracidad y buen gusto. Creo es la única escena que provoca mencionar en esta sección.
Pregunto, ¿Porque la señorita Brooks tenía que aparecer en las fotos de la ex de la profesora? ¿Acaso no podía poner las fotos de alguien más o eso era demasiado presupuesto?
La señorita Brooks acaba de escribir y filmar su segunda película, un thriller super natural que habrá que ver si logra superar los errores de esta digamos su verdadera opera prima.
Hasta siempre Mercedes...
Hoy tenía previsto colgar solo mi relato corto de realismo sucio, pero me acabo de enterar que Mercedes Sosa nos ha dejado hoy y por supuesto esta señora merece todos los tributos que se le puedan dar y muchos más.
Mercedes junto con esos dos señores trovadores cubanos, poblaron mi vida de música desde mis veintitrés hasta mis treinta aproximadamente y por lo tanto una buena cantidad de recuerdos importantes de esa época donde emprendí la búsqueda de la persona que soy ahora están asociados a la voz de esta señora. Aquí abajo mi canción favorita cantada por ella. Gracias Mercedes...
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