HORA CERO PUNTO COM (5)

El clima siguió igual de lúgubre en las siguientes dos semanas. Cuando salió del coche, tuvo que cubrirse por completo pues llovía de forma histérica. Corrió hasta el rellano de la puerta y tocó. Tras el tercer intento, un hombre de unos setenta años, le abrió. Ambos se quedaron de pie, uno frente al otro sin decir ni palabra. Entonces el hombre se dio media vuelta y volvió a meterse en la casa. Tras un suspiro, Paula lo siguió hasta el salón.


- Varias veces he intentado comunicarme con Richard sin lograrlo. ¿Ha venido a verte estos días?

- Tu hermano nunca deja de venir a verme

- Papá, yo también te visito regularmente, solo la semana pasada que tuve mucho trabajo he faltado, creo que no estás siendo justo conmigo. En cambio tu, ni siquiera apareciste en mi ceremonia de ascenso

El hombre no dijo nada y se sentó en el sofá a leer el diario. Paula lo miró con desconcierto antes de dirigirse a la cocina en donde preparó una cena rápida para los dos. Estaban ya sentados en la mesa cuando el hombre, sin dejar el mutismo en el que había caído, empezó a comer. Paula lo miró largo rato, repasando los pliegues profundos de su rostro y manos. Su padre había envejecido rápidamente desde que su madre muriera, diez años atrás, durante un asalto. Era vísperas de navidad y Paula estaba con ella. Aun ahora, a pesar del tiempo, imágenes de ese hecho se le colaban en las noches transformando sus sueños en pesadillas. Su padre desde entonces, se volvió hostil y taciturno, sobre todo con ella. Luego su relación se tornó aun más difícil cuando Paula decidió dejar la carrera de leyes en una de las universidades más prestigiosas de Inglaterra, para ingresar a la academia de policía.

- ¿Dónde va ser la misa de aniversario esta vez?

- Como que donde va ser, en la iglesia de siempre – respondió con brusquedad

- Papá, estoy tratando de entablar una conversación contigo… ¿porque lo haces todo tan difícil? Desde que llegué no has hecho otra cosa que ignorarme – los ojos se le humedecieron- Te juro que hago el esfuerzo por acercarme, de verdad… pero ¿sabes qué? Cada vez tengo más claro que te importa un rábano lo que pase con mi vida…

- A ti también te importaron muy poco mis esfuerzos por hacer de ti una mujer próspera,

- ¿Y que soy si se puede saber? ¿una fracasada?

El padre la miró sin decir nada y con las mismas volvió a concentrarse en su cena. Sin decir palabra, Paula se levantó y se colocó el abrigo. El padre no se movió. La muchacha salió dando un sonoro portazo.

Era su día libre y lo último que le apetecía era volver a casa. Así que condujo hacia un pub antiguo que solía frecuentar a la salida de Shenfield. Agradeció encontrar uno de los lugares que daban a la ventana desocupados y se sentó con una pinta de Stella, dándole la espalda al mundo. El cuerpo no tardó en aflojársele levemente y aunque parte del disgusto que había sembrado la cena con su padre se diluyó, no dejó de sentirse abatida. A pesar de que había aprendido a convivir muy bien con la soledad que la acompañaba desde la adolescencia, hacía ya varios meses que esa sensación la incomodaba más de lo normal. Dió otro sorbo a su vaso y se levantó para salir hacia el patio trasero, zona habitual de fumadores. Ubicó una de las mesas más alejadas, pegada al cerco de ladrillo a media altura que delimitaba el pub con la calle y se acomodó. Estaba tan sumergida en su propio mundo que el frío parecía no hacer mella en ella. Poco a poco el patio se fue quedando desierto. Solo quedaron ella y otra muchacha que desde el otro lado del patio, llevaba buen rato observándola.



- ¿Pagan tan mal en la policía que tiene que fumar esa mierda?



Al levantar la mirada se encontró con una Ariel de muy buen semblante que la miraba divertida

- Me gusta fumar tabaco

- Ya veo… ¿Puedo? ¿O es contra el programa sentarse a beber una copa con usted teniente?

- Bueno… no debería

- Vamos, es sábado y estoy aburrida, y por lo visto usted no está mejor que yo

Paula lo pensó un rato. Ariel, en las dos semanas que llevaba en el programa, había hecho progresos evidentes, aunque para la teniente quedaban todavía, demasiados rincones oscuros en la personalidad de la muchacha como para entender del todo su volátil comportamiento. Pensó que esa sería, tal vez, una buena oportunidad para conocerla fuera de la rigidez protocolar de la jefatura.

- Ok… siéntate, total no estoy en servicio

- Gracias – tomó asiento en la silla opuesta y subió los pies al murete de cerco. Sacó un paquete de Marlboro a medio terminar y le ofreció uno a Paula. Esta negó con la cabeza- ¿Por qué decidió ser policía?

- Vaya ¿Ahora haces tú las preguntas?

- Es justo ¿no? Después de la ventaja que me lleva

- Si te digo la verdad…ahora mismo, no estoy segura que es lo que me atrajo de este trabajo ¿apresar a los malos te sonaría demasiado simple?

Ambas sonrieron y entonces, fue como si de improviso, aquella barrera divisoria que las separaba en cada entrevista, desapareciera, logrando enfrascarse en una conversación fluida y natural. Paula se sorprendió bastante, puesto que Ariel no era precisamente el tipo de persona con la que hubiese buscado conversación alguna. Y menos ella, una mujer a la que sociabilizar, por lo general, le significaba un esfuerzo demasiado grande. Pero esa noche, Ariel se lo hizo sencillo, o quizás fue ella misma y las ganas de salir por un momento, de su silencio prolongado.

Las entrevistas de Ariel y Paula siguieron según lo estipulado en el programa y varias veces, sin haberlo planeado, coincidieron en el mismo pub. Con el tiempo, los encuentros en el bar se volvieron una constante en la vida de ambas mujeres y marcó el principio de su extraña amistad.

Faltando dos semanas para que Ariel terminara el programa y fuera citada nuevamente ante el juez, ésta desapareció. Paula desconcertada, fue a buscarla al pequeño departamento que rentaba cerca de las vías de la estación de Shenfield, pero no encontró a nadie. Por más que hizo memoria de las últimas veces que habían conversado, no recordó nada que le hiciera siquiera sospechar de esta repentina desaparición. Buscó en el informe semanal del psicólogo y tampoco halló nada más de lo que ya conocía. El protocolo en esos casos era claro. Tenía que reportarla, pero sabía muy bien que eso terminaría por echar por la borda todo lo alcanzado y Ariel, de no tener una excusa valedera, enfrentaría entonces la revocación de su libertad condicional. Decidió esperar a pesar de lo que ponía en juego y de no estar segura, si hacía o no lo correcto.



Era veinticuatro de Diciembre y la jefatura de policía de Shenfield como todos los años, hacía el brindis navideño. Todos lucían particularmente felices esa noche, menos Paula. Ariel llevaba diez días sin aparecer y el riesgo de que la descubrieran era cada vez mayor.

Tras el brindis y el intercambio de regalos, todos los oficiales se apuraron en recoger sus cosas. Aún no había acabado de apagar el ordenador cuando a Paula le sonó el móvil. Su cara se transformó a medida que iba reconociendo la voz de quien la había llamado y caminó rápido hacia una de las salitas de reuniones para hablar. Veinte minutos después, mientras conducía, llamó a su padre avisando que llegaría tarde a la cena de Nochebuena. Éste se lo reprochó como era de esperarse haciendo que Paula le colgara bruscamente. Presa de la rabia y la tensión del momento, lanzó el móvil sobre el asiento trasero.

El olor a alcohol y a basura podrida se le metió hasta las sienes al subir las estrechas y oscuras escalinatas del edificio. La puerta del departamento de Ariel estaba entreabierta. La empujó despacio mientras desenfundaba su revólver. Revisó el desordenado dormitorio y el baño encontrándolos vacíos. En eso escuchó ruidos en el techo y tras caminar unos pasos por el pasillo, encontró que la escalera plegadiza que iba a la azotea estaba a medio cerrar. Al subir, vio a Ariel sentada abrazando sus rodillas sobre uno de los parapetos del edificio y en medio de toda esa maraña de desperdicios y muebles viejos que poblaban la azotea. De tanto en tanto se oía el paso de algún tren.

Había venido furiosa a enfrentarla, a decirle todo lo que estaba arriesgando por encubrirla y sin embargo las primeras palabras de Ariel la hicieron guardar silencio.

- Es alucinante como esta azotea puede llegar a ser un gran refugio en donde el sonido de los trenes se vuelven música para unos oídos asqueados de la mierda del mundo de afuera.

Al terminar buscó entre sus bolsillos y encendió un cigarrillo. Paula notó que las manos le temblaban. Ariel entonces cambiando de tono a uno más áspero y matizado con algo de rabia contenida agregó:

- No te ha pasado alguna vez que sales, alzas el rostro – poniéndose de pie- tratas de respirar y no puedes. Que el aire se ha vuelto una masa espesa sin que te dieras cuenta y que cuando lo aspiras te duele al pasar por los pulmones, lo sientes atorarse en tu corazón, en la garganta, te hincha las venas… te ahogas… y no puedes hacer nada por evitarlo… ¿no le ha pasado teniente que hay días en que ni siquiera puede levantarse de la cama porque la imagen del día que tiene por delante es tan aterradora como para enfrentarla?… y entonces me pregunto ¿Qué carajo hago aquí? Haciendo esfuerzo tras esfuerzo por seguir en ese camino que los demás han trazado para mi, que los demás piensan que es lo mejor… los demás… - girándose hacia Paula- y todo ¿para qué?

- Hay varias cosas que valen la pena Ariel – se atrevió a decir

- ¿así? – mirándola como si la traspasase- dime una

Paula rebuscó en su cabeza pero no pudo responder

- ¿Lo ves? …

Ariel guardó silencio mientras aplastaba la colilla contra el muro antes de seguir

- Debemos estar todos locos… - ironizó en medio de una risa entre dientes- no hay otra explicación para aceptar vivir esta vida de mierda sabiendo que hagas lo que hagas igual te vas a morir… ¿no te parece surrealista?... y es más insoportable el pensar que lo harás después de todos aquellos que te importan….

Añadió con los ojos enrojecidos y la voz a punto de romperse. Se quedó quieta un instante, haciendo evidente a Paula que algo se acababa de quebrar en la muchacha. Se acercó hasta ella y cogió su paquete de cigarrillos. Encendió uno. Ariel la miró

- ¿Qué pasó?- se animó a preguntar la teniente

- La hija de puta de mi madre… murió hace dos semanas de un infarto fulminante – comenzó a reírse entre lagrimas- fíjate que estaba segura que el corazón lo tenía parado hace mucho tiempo… ¡Hija de puta!!!! Te saliste con la tuya!!! – gritó con toda el alma - debería haber una ley o algo para que los hijos por casualidad o no deseados pudieran acogerse a una especie de eutanasia voluntaria… total, yo no pedí ser parte de este show miserable que es la vida y mi vieja tampoco- remató antes de ponerse a llorar.

Paula al verla terminó por acercarse y la abrazó. Ariel se dejó mientras su llanto se hacía intenso y desgarrado como el de una niña perdida en medio de una gran multitud. Entonces la teniente le vió algunas marcas en los brazos. Eran cortes como arañazos no muy profundos, lo suficientemente dolorosos como para tapar el dolor que seguramente llevaba en el alma. Paula cerró los ojos y estrechó aun más ese abrazo, sintiéndose profundamente conectada con esa muchacha, con su vulnerabilidad y su rabia por las palabras no dichas, por las esperanzas rotas, en resumen por la vida que les había tocado vivir.

- Si… - pensó la teniente para sí misma- debemos estar todos locos…

Entrada publicada por SYD708 el domingo, 30 de enero de 2011 .
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7 comentarios :

Magia dijo... | 11 de diciembre de 2010, 21:10

Algo de más de Paula que nos llevará a dimensionar el impacto que le causó la llamada que la informó del destino de su amiga.
Gracias Syd. Feliz semana. Un saludo.

Anónimo dijo... | 1 de febrero de 2011, 10:25

Me puse al dia, se ha puesto interesante y intrigante.
Un saludo
Neblina

Sand78 dijo... | 2 de febrero de 2011, 19:36

Esperando que sigas con la historia.
Me voy a leer las 5 partes para ponerme al día y no perder detalle de nada. Es que todas tus historias me enganchan.
Un saludito.

Clara Costa dijo... | 1 de marzo de 2011, 21:44

Hola!

Me llamo Clara y estudio Publicidad y Relaciones Públicas en la universidad de Girona. Nos han mandado crear un blog para una asignatura (pero que probablemente voy a mantener cuando esta acabe!) de temática libre. Yo he escogido el mundo LGBT. Tenemos que buscar, tambien, a gente que de algun modo este involucrada en el tema que hayamos escogido, para que se pase por nuestro blog y haga algun comentario o se haga seguidor/a. Encontre tu blog en una web LGBT así que pensé que mi blog podría interesarte! ;)

No sé si eres catalana o no.. :$ En caso que no, mi blog tiene un traductor bastante fiable en español e inglés ;)

Espero no causarte muchas molestias, grácias por tu tiempo!

Este es el link:

http://itsnotaphase.blogspot.com

Hasta pronto, saludos!

Magia dijo... | 11 de marzo de 2011, 19:10

"El juego del ángel" fue magnífico, espero que pronto alcances el final de su lectura y que el curso de escritura permita que retomes pronto esta también magnífica "Hora cero punto com". (Puntito egoísta el comentario pero no pude evitarlo).
Un saludo.

se.tu. dijo... | 25 de mayo de 2011, 22:46
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
se.tu. dijo... | 25 de mayo de 2011, 23:20

Acabo de leerme las 5 partes, y que decir, que me está gustando mucho y me tienes muy intrigada en como se desarrollará la historia de aquí a su desenlace final.

Así que ya me tienes por aquí esperando la continuación.

Un beso niña!!!!!