Los sucesos de Murphy

La ley de Murphy le llaman, siempre escuché hablar de esto pero nunca tuve claro de que se trataba. Buscando en internet, encontré muchos enunciados de esta famosa ley y me quedé con esta:

Si una serie de sucesos puede salir mal, saldrá mal en la peor secuencia posible...

Pues no sé si precisamente se dió en la peor secuencia posible, pero si puedo decir que es la primera vez en mi vida que me toca pasar por tres acontecimientos seguidos, de esos que finalmente te hacen detenerte y pensar: ¡Me han tirado mal de ojo!

Un viaje que me propusieron a Europa antes de lo previsto, tres meses antes para ser exactas. Tras una semana de locos para dejar todo listo y emprender vuelo, finalmente me subo en el avión y un segundo antes de despegar, estando a toda velocidad, el piloto frena intempestivamente. Algunas cosas se caen de los compartimientos superiores, siento que el estómago se me sube a la garganta, paramos en seco... silencio... el piloto finalmente explica que ha debido abortar el despegue por una alarma de último minuto. Nos dejan bajar media hora después y mientras lo hago, veo que el tren de aterrizaje tiene tres neumaticos reventados y apachurrados contra el suelo... ¡Mierda! creo que nos hemos podido matar... Pienso, como si me diera cuenta recién de la magnitud de los hechos. Tras unas tres horas de coordinaciones, finalmente nos llevan a un hotel cercano para pasar la noche en Lima. Al día siguiente despego en otro vuelo, está vez si lo logramos... llego a Madrid, un día y medio después pero bueno...llegar era al final de cuentas, lo más importante... Tras recoger mi maleta, pillamos con mi chica, un taxi rumbo al pisito en Chueca que habíamos alquilado... love is in the air...laralalala... listo, llegamos, me bajo, subo mi maleta, la mochila...cinco minutos después...¡me cago en la puta!!! mi bolso!!! mi pasaporte!!! mi Iphone 6 recién comprado y mil euros de bolsa de viaje...sí, Yo, la experta viajera, con todos los cuidados que siempre tengo, perdió todo lo que no debía perder en un minuto de distracción... Supe entonces que no volvería a ver, ni el iPhone ni el dinero pero guardaba esperanzas de encontrar mi pasaporte que además, con el absurdo rollo este del visado Schengen que es lo que permite a ciertos ciudadanos circular libremente por Europa, cobraba más importancia aún. Maravillosos primeros días en Madrid, entre comisarías, consulados, ministerios y brigadas extranjeras para tramitar un pasaporte nuevo, el cual obtuve en menos de 24 Hrs pero ¡oh sorpresa! Ningún organismo internacional podía emitir un duplicado del visado que tenía en mi pasaporte perdido!!! Para ello, tendría que salir de Europa... WTF. Solo obtuve un certificado de Relaciones Exteriores confirmando que al momento de ingresar a España contaba con la documentación en regla... ¿A que se resume todo este embrollo? Que puedo salir de España, solo para regresar a mi país y que  el resto del viaje programado por Berlin y Roma se iba al carajo... Oh yeah que maravilla esta política de protección al turista, me siento realmente protegida... En fin, tras respirar hondo...muy pero muy hondo y después de que mi chica me regalara una de esas sonrisas que lo componen todo, hicimos un plan B y nos propusimos disfrutar del viaje. Madrid lo que quedaba y Barcelona que amo... Hasta que vino el tercer suceso... Una emergencia con la hija de mi novia que vive en Roma y zas! A volar intempestivamente a ese país al que yo, ahora mismo no puedo llegar... Unas vacaciones de locos señores...atrapada en España y teniendo que hablar con mi chica por FaceTime... A veces el respirar hondo no es suficiente...

En fin...si bien no he logrado descifrar el mensaje subliminal de todo esto, agradezco estar viva, enamorada hasta la médula, ser correspondida y con mil sueños y planes por delante... ¿Lo ven? Al final de cuentas, intento ponerle buena cara al temporal... Mientras tanto sigo llamando a objetos perdidos por si ocurre un milagro...
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Setecientas veinte horas



Tras larguísimos meses de una inquietud extraña instigándole el corazón, finalmente se marchó, resignada a abandonarse al silencio de sí misma, como estación final. Y de pronto, en un día escandalosamente común, uno de esos, sí, en los que lo extraordinario se hace improbable, apareció ella…con esa sonrisa suya tan infinita, capaz de suspenderse hasta en la memoria más frágil y tiró por tierra, en apenas unas horas y dos copas, cualquier propósito de soledad… Sin esfuerzo, sin personajes creados, ni partituras aprendidas, en medio de una noche de verano tibio, dos piezas reunidas al azar, encajaron tan sorprendentemente, que solo quedaba una salida posible: Dejar a un lado cualquier vestigio de precaución, alzar los brazos y rendirse…
 
Cumplidas llevo, setecientas veinte horas de sonrisa permanente…
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Amén


Este párrafo de Rayuela es cierto, está bastante manoseado pero aún así no deja de ser hermoso, como todo lo que lleva la firma de este genio. 
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Botella al mar

Hoy quisiera ejercer mi derecho a sentirme vulnerable, 
sacarme la armadura y mostrar mi lado dócil,
Hoy quisiera cerrar los ojos y expulsar el miedo,
Hoy quisiera unos brazos que me sostengan.

Antes que el amanecer me alcance
y deba enfundarme nuevamente, 
el traje de esa, 
que todo lo puede.





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IM- VIII



Y mientras escribo St Anne's Park,  2 piezas de la banda sonora de una de mis películas favoritas: 2046 Wong Kar Wai. Toda la OST es espectacular y ya ustedes lo saben, pues he usado varias de sus piezas en muchas de mis historias. "Adagio" es mítica en este blog.

Quien no vió la peli todavía, pues no sé que espera...



 
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St. Anne's Park- Parte 1 (Completa) + Cap 16 y 17

Colgada toda la primera parte y los capítulos 16 y 17 de la segunda. Quienes leyeron la versión anterior, decirles que el capítulo 17 termina ahora de manera distinta y en el 18 que es el que estoy escribiendo ahora, estoy cambiando totalmente el giro de la historia. Es lo que tiene volver a un relato después de tiempo. :-)
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Algunas Frases... (reloaded)


Pero para mi desgracia y la del gobierno, dios me hizo cobarde.

Tuve la impresión como si todo en ella escondiera algo así como un grito silencioso de libertad.

 Quizás si pudiera ver a un ángel caído, seguramente tendría los ojos así...


Había escuchado a algunos decir que todos nacemos para encontrarnos… y yo siempre asocié esa afirmación a uno de los tantos y fallidos intentos del hombre por adornar su existencia con algo de leyenda. Sin embargo, bastó esa coincidencia caprichosa, para que yo; la más incrédula de las mujeres; abrigara el presentimiento de que era a ella a quien yo estaba destinada a encontrar.


Una total contradicción esa de sentirla tan cerca a mi corazón y a la vez tan dolorosamente inalcanzable.

...había despertado en mí, sentimientos olvidados y que a pesar de no ser correspondidos, me devolvieron una chispa vital ahogada por mucho tiempo en la apatía. Era evidente que me había deslumbrado más allá de lo normal. - A las musas o las bajas a tierra y las olvidas, o se quedan para siempre sobre un altar para ser adoradas toda la vida...


Me bastó mirarla un segundo apenas, para saber que mi corazón jamás se libraría de ella.



- ¿Y si me pierdo en tu mundo para que ningún recuerdo me alcance?- me preguntó.
- Puedes perderte todas las veces que quieras, pero… me temo que nunca se vuelve una, lo suficientemente invisible.


Me dibujó a la perfección, al gran fantasma contra el que yo tendría que luchar para colarme en su vida.


Fue cuando aprendí que hasta el amor tenía un precio y que la mayoría de las veces solía ser impensablemente alto.


Fue por esa época, que descubrí lo solas que estábamos.


Entonces vi dibujado en su rostro, la sombra de una remota esperanza que él le había vuelto a despertar y a la que había decidido aferrarse. Reconocí en ella, mis propios sueños.


Estar con ella, había sido como andar todo el tiempo al borde de un precipicio, consciente del vacío que podía alcanzarme en cualquier momento. Ahora ella me había lanzado a ese vacío con apenas un atisbo de remordimiento.


Creo que esa noche me topé con el rostro más claro de la soledad, ese reptil que se desliza por entre las sábanas dejando a su paso, un rastro viscoso negro que va cubriéndolo todo, alcanzando mi cuerpo, filtrándose por mis poros y congelando mis huesos hasta no dejar ni un centímetro de piel sin dolor.


Acompañarla en su luto supuso resistir más allá de lo imaginable, resistir a la convivencia con ese dolor, palpar sus llagas en silencio, entre incendios de rencor, culpa y mucha impotencia..... Pasar con ella ese trance, supuso también esperar pacientemente en un rincón; a que un día; a través de esas lágrimas que le cegaban los ojos y el corazón, por fin pudiera verme.


Descubrí lo terrible que era recibir compasión del ser que yo adoraba. Es insoportable.



- Dime que más tengo que hacer… - dije entonces con voz temblorosa- para arrancarte ese dolor que te anula al mundo y no te deja ver más allá de ti misma. ¿Debo guardar todavía alguna esperanza o debo huir en sentido contrario y olvidarme de ti de una vez por todas? - la miré encontrándome con sus ojos enrojecidos- ¿O es acaso este presentimiento que me acompaña desde que te conocí, un invento caprichoso de mi cabeza? Yo caminé por la vida sin un propósito claro hasta que te vi. Me enamoré de tus ojos tristes sin saber sus motivos y desde entonces no he dejado de desear… vivir en tu corazón...  


Ahora mismo, tampoco sé cómo explicarlo pero fue como si mi soledad se encontrara finalmente con la suya y firmaran un pacto, el de acompañarse todo el tiempo que les regalara la vida.


Cuando estalló entre mis besos, tuve la primera gran certeza de que había rasguñado su corazón lo suficiente como para trazarme un camino seguro hacia el objetivo que hacía unos minutos atrás parecía imposible: llegar a habitarlo completamente, dejando sus penas sin historia.


Tras esa primera noche de amor compartido, siguieron muchas otras pero el camino hacia su corazón no fue nada fácil. Aunque ahora que lo pienso ¿qué cosa lo es cuando de amor se trata? Fue más bien un camino tortuoso, sobre el cual se precipitaron muchas otras tormentas, plagadas de celos, silencios desesperantes y llanto escondido. Noches enteras batallando por evitar que se encerrara nuevamente en las cicatrices de su alma y a cambio, me dejara poblarla de recuerdos nuevos. Noches espantando mis propios fantasmas. Felizmente no claudicamos, ni ella ni yo.


El tiempo, al menos esa vez, hizo su trabajo y un día le nació la sonrisa.


Fue en aquella época, que creí que había logrado escapar de las consecuencias de mi crimen, pero me equivoqué.


Miré entonces como el sol caía rendido sobre el horizonte e iba apagándose lentamente, casi como mis ojos. Memoricé esa tarde, cada detalle, cada gama de color, los pliegues de los troncos torcidos, el amarillo de las hojas a punto de caer, los anaranjados y rojos de los picos de los patos en contraste con su blanquísimo plumaje. La banca de bronce y madera envejecida en donde la besé por primera vez...


Todo ese calvario fue mucho más difícil por esa inexplicable conexión que tenía con ella. A la distancia, en sueños o despierta, seguía presintiéndola, con una claridad tal que casi sentía su dolor flotando por mis venas hasta encogerme los huesos.


- ¿sabes Patrick? Hasta ahora había pensado que estar sin ella había sido el mayor castigo que podía recibir en esta vida, pero me equivoqué. Mi mayor castigo es justamente este, el no poderla ver otra vez, reconocerla, descubrir sus rasgos nuevos, que las marcas de su rostro me cuenten su historia, esa que me perdí, que ya no me pertenece… no tienes una idea de cómo duele.



Fue en ese preciso momento que comprendí que aquella película perfecta que había construido en mi cabeza con su recuerdo y que se había convertido en mi boleto de supervivencia todos esos años, acababa de caducar y no tenía como renovarlo. Sentí claramente como esa noche, mi corazón con mil remiendos, recibía una estocada mortal.



Textos: Syd708
St. Anne's Park
 
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Aviso de servicio público

A todas aquellas personas que me han enviado correos o dejado mensajes preguntando cuando retomaré mis historias, quería informarles que desde esta semana he comenzado de nuevo a escribir después de un largo intervalo que por motivos personales y de trabajo tuve que tomar. El orden de como iré publicando no lo sé pero en principio creo retomaré primero St. Annes y luego Gran Central. Además se me acaba de ocurrir un nuevo relato corto que iré escribiendo a la par y apenas lo termine lo verán por aquí.

Otra noticia importante. He retomado la re escritura de Ecos de memoria quizás mi historia más importante, que muchas recordarán de la época del foro y que extrañamente no colgué en este blog hasta ahora. No podré colgarla toda puesto que voy a presentarla a un concurso el año que viene pero si que podré colgar de vez en cuando algún párrafo para que quienes tienen la versión original puedan ver el cambio. 

En fin, harto trabajo me espera pero yo sabía que en algún momento iba a retomar mis escritos cuando sintiera la necesidad y las ganas de hacerlo. Debo darle las gracias a algunos cafecitos de Miraflores, mi vecindario, que me están ofreciendo el espacio perfecto para dejar suelta mi inspiración.

Una vez mas gracias por la paciencia y espera...

Nos leemos pronto

Syd
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Santa Ceviche

Hace un año, en uno de mis viajes a Barcelona, me encontraba sentada en una terracita de Gracia con una gran amiga "N" y gran cocinera además. Entre birra y birra, le dije: Y tú no has pensado volver a tener un restaurante propio? Nos miramos y comenzamos a soñar...

Un año después, el sueño luce así:



Tras dos semanas de correr para terminar de montar el lugar y de paso hacer turismo por todas las ferreterías de la ciudad,  la inauguración fue el 15 de Junio y esta semana que pasó, tuvimos lleno varios días, superando cualquier expectativa. La crítica nos ha sido muy favorable y es que por algo la cocina peruana está hoy donde está y el arte de mi socia en la cocina hace que hasta el paladar más sofisticado, se rinda a sus pies. 

Esto además prueba que en épocas de crisis, los peruanos sabemos hacerla. Aún tenemos mucho trabajo por delante para seguir posicionando el sitio, pero las ganas, ilusión y la confianza sobran. N desde Barna, cocinando sus maravillas y yo desde Lima, moviéndome en las redes sociales, prensa y web. 

Dejo el link al blog de este nuevo local, por si alguna vez se pasan por Barcelona 


También estamos en Facebook y en Tripadvisor 




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Uno de los tantos rostros del olvido

Mis ojos, impregnados de profunda nostalgia,
son testigos quietos de como te desvaneces,
lentamente, 
inevitablemente, 
como arena entre los dedos. 

De pronto, una ráfaga de viento fresco,
parece acariciarme el rostro, suspiro... 
Y sí...El dolor tarde o temprano
se transforma en una cicatriz que ya no escuece. 

Al fondo, una puerta que abrir y tras ella,
un sueño nuevo, quizás hasta dos... Ya casi llego.  
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Grand Central - 2


ZOE

            Había llegado a la gran manzana con doscientos dólares en el bolsillo, un violín viejo y un sueño: el de formar parte de la Filarmónica de Nueva York. Sin embargo, dos años después, freía hamburguesas medio tiempo en un Mac.Donalds, cerca de la Quinta Avenida y llevaba ya siete audiciones fallidas. Lo más cerca que había estado de un recital había sido en una de esas bodas o bautizos, donde la contrataban para tocar aves marías y marchas nupciales y que le permitían llegar a fin de mes de manera más digna. Rara vez había tenido la suerte de encontrarse una pareja de gustos musicales rebuscados y llegado a tocar algo de Dvorak o Rachmaninoff. 

            Aprendió pronto que Nueva York era una ciudad difícil de llevar en soledad y entonces añadió a su lista de “quieros” el encontrar a alguien que sintonizara su misma frecuencia. Tal vez así, pensaba, todo sería más fácil. En su búsqueda se sucedieron varios acompañantes, pero a la misma  velocidad con la que se habían metido en su cama, habían desaparecido, en perfecta sincronización con la vida acelerada y rutinaria de la gran metrópoli. A veces sentía miedo, de que esa frialdad que se percibía en todas las esquinas, que la acechaba como un fantasma sediento, terminara por tragársela y la devolviera convertida en una autómata más, una de esas que mezclándose con el humo que respiraba del subsuelo, marchaban por las calles o se apretujaban en el metro, sin historia, sin raíces, sin identidad.

            Era ya finales de otoño y la temperatura comenzaba a descender abruptamente. Los camiones de basura casi había arrasado con las ultimas hojas de estación y ahora los arboles lucían lánguidos y desnudos. Desamparados… tanto como yo- murmuró Zoe, mientras fumaba en el patio trasero del Mac Donalds. Lucía tremendas ojeras y el rostro desencajado. Hacía cerca de un mes, había fallado en una nueva audición. Miró su reloj e hizo una mueca de disgusto al ver que todavía quedaban un par de horas para finalizar su turno. Olió su ropa y apretó los ojos con asco, harta de ese olor a grasa que le parecía impregnaba hasta su ropa interior. Lanzó furiosa lo que le restaba del cigarrillo antes de entrar. Tras hablarle al oído un par de cosas a su compañero de turno, se quitó el delantal, cogió el bolso y su casaca de jeans y salió dando un portazo.

            El violín fue siempre su salvación en esos momentos, cuando sentía que todo su mundo parecía colapsar. El sumergirse en la música había sido su mejor antídoto contra la locura de sentirse atrapada en una vida que no quería. Sin embargo, desde ese último fracaso, no había podido volver a tocar, una especie de apatía se había apoderado de ella y cada vez que intentaba hacerlo, sus dedos parecían anquilosarse, como troncos viejos y torcidos, incapaces de deslizarse sobre las cuerdas. Volvió a intentar los viejos ejercicios de calentamiento que aprendió en sus primeros años, escuchaba por horas sus piezas favoritas, Debussy, Bach y sus prestos o los nocturnos de Chopin, esos que casi siempre terminaban erizándole la piel y despertaban en ella el impulso irrefrenable de tocar días enteros. No hubo forma, algo parecía haberse cerrado dentro de ella y con gran frustración observaba como su más grande pasión se diluía de a pocos, como una vela a punto de consumirse. Tuvo que cancelar varias bodas y demás compromisos y su bolsillo no tardó en resentirse, llegando al punto de deber ya, un mes alquiler. Los días se fueron así, volviendo más cuesta arriba, encontrándose cada vez, con menos fuerzas de hacerles frente. Quizás había comenzado a claudicar y aún no se había dado cuenta.
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