En la variedad està el gusto - 03

Era una muchacha de unos 25 años, alta, delgada pero sin llegar al raquitismo ese que suelen exhibir hoy las modelos famosas. ¡Que barbaridad! si parecen anoréxicas las chicas… ¿No?. Bueno ya Marcela basta que sino te limitas, terminas con una disertación sobre los pésimos hábitos alimenticios y el culto al vómito y no es plan, así que seguimos con la descripción de Marina. Se llamaba así, bien acuática ella, y ese día, recuerdo llevaba una pantaloneta tipo malla gris hasta las rodillas, zapatillas y un top del mismo color, que dejaba al descubierto parte de su vientre, perfectamente tostado por el sol. Me llamó mucho la atención el color con un ligero tono anaranjado y su piel… a simple vista, no tenía pero ni una miserable espinilla la condenada. Y finalmente para completar la imagen del angelito, su cabello, largo y liso, amarrado en una coleta.

Se sentó a mi costado y tras regalarme una sonrisa amable, comenzó a anudarse las zapatillas. Hasta ahí todo genial, la chica amable y súper atlética y la vieja esta, al borde del ahogo, compartían civilizadamente, como buenas vecinas que éramos, una banca del parque. Sin embargo, de pronto y sin saber bien porque, le miré las tetas. Y al principio… normal, ¿Ves? porque no es raro que entre mujeres no miremos todo y comparemos después. Pero tras unos segundos más de exploración visual mamaria, su escote me empezó a molestar y tuve el ligero y extraño impulso de estirar mi dedito, tirar del topcito y mirarle el pezoncito. Y entonces, ella, así sin avisar, me miró y yo, me puse peor que un tomate maduro y cual resorte me levanté de la banca, hice un gesto con la cabeza de despedida y embalada, todo lo que antes no pude hacer, fugué literalmente hacia mi casa.

Para olvidar el asunto, me di una ducha refrescante y me sumergí en la larga lista de quehaceres hogareños que tenía programados para ese día, lo cual funcionó de maravilla porque me olvidé por completo de ese embarazoso incidente. Aún mi virtud estaba a salvo… ¿Virtud?.. si claro virtud… en cuestiones bolleriles me refiero.

Sin embargo, esta tranquilidad se vio interrumpida nuevamente cuando la señorita acuática tuvo la brillante idea de interrumpir mi recital de opera, el cual me encantaba realizar con la plancha en mano, cruzando calata por la ventana del frente. Yo terminé, con la plancha y el canasto de ropa en el piso por supuesto. Pero eso no es todo, al segundo me levanté y nooo, no fui a apagar la plancha ni levantar la ropa, nooo que va, la vieja verde esta, no tuvo mejor idea que regresar corriendo a la ventana y ponerse a espiar a la Marinita tras la cortina.

Estaba como idiotizada, mirando su escultural figura, su pelo suelto al viento, su forma de moverse, ponerse el calzón, el sujetador, la falda, el top…¿Que olor es ese? …si Yo, tan pelotuda como siempre, acababa de quemar los calzoncillos de mi marido.

Pensé de todo, que era mi propio descontento con mi imagen de ese momento y que había comenzado a anhelar aquello que veía a mi alrededor, pensé que era la famosa crisis de los 50, joder crisis a los 30, a los 40, a los 50 es que la vida es una crisis constante coño!... En fin, pensé hasta las cosas más descabelladas, pero nunca, pronuncié la palabreja esa, pues ni loca podía ser yo una…una… “marimacho” como decía mi madre tan despectivamente. Y claro, Yo me había alucinado siempre que el que te dijeran eso era realmente peor que mandarte al mismo infierno.

Y para no irme al infierno ni hacer que mi madre se revolviera en su tumba, me dediqué a tirarme a mi marido toda la semana. Martín, el pobre, ya no podía más, estaba exhausto y yo dale que te dale, hasta que una de esas veces, en medio de mi catarsis lo escucho decirme casi sin aire:

- Joder Marcela que te ha dado, estás tomando alguna pastilla nueva…
- ¿Acaso no te gusta cariño, que esté más activa?
- Si … pero… no sé que fijación te ha entrado con mis tetillas
- ¿De que hablas?- le pregunté deteniéndome en seco
- ¡Que me las frotas y me las frotas obsesivamente mujer!!!

Yo lo miré, descubriendo mis manos sobre sus tetillas y pegué un grito de frustración tal que hasta el perro del vecino me escuchó. Me metí al baño y cerré con llave para luego dejarme caer sobre la taza…

- No puede ser, no puede ser… no, no… a ver tranquila Marcela… tranquila…. Respira… tengo que llamar a Ernesto, ya vas a ver que él te explica lo que pasa y te vas a matar de la risa de todas las estupideces que estás pensando….- Suspiré realmente hondo- Si tengo que decir la purita verdad, esa noche, estaba muerta de miedo.

Al día siguiente, parecía un león enjaulado, mirando el reloj constantemente y esperando que fuera la hora de mi consulta. En eso mis hijos llegaron de la universidad y Manuel de inmediato gritó.

- Joder vieja ¿Porque todo está tan cerrado y oscuro?
- Como abras las cortinas hijo, te corto las bolas ¿Me oíste?
Entrada publicada por SYD708 el miércoles, 13 de agosto de 2008 .
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7 comentarios :

Tatana dijo... | 13 de agosto de 2008, 20:29

jajajajaja jajjaaj
te dije q me gusta marcela??
jajajajajaj
un beso

magia dijo... | 14 de agosto de 2008, 10:24

Ja, ja, ja... agudísima toda la escena... el diálogo con el marido... simplemente genial... no se si a Ernesto lo terminará haciendo rico, pero matarlo de la risa lo mismo... lo consigue...


Genial Syd, gracias y saludos.

Anónimo dijo... | 14 de agosto de 2008, 18:58

Qué bueno, el inconsciente a veces juega malas pasadas, jajajajaja; besitos
Tempodelecer

Adri dijo... | 14 de agosto de 2008, 21:23

Tiene guasa la Marcela esta :P Pero eso de ver de repente que te llaman los pezoncitos de la vecina cuando ya prácticamente tienes la vida hecha tiene que ser un tanto desconcertante jajaja.

Me gusta este humor... esperando como sigue.

Besitos.

Ana dijo... | 15 de agosto de 2008, 18:34

Estoy impaciente por escuchar la conversación de Marcela con su médico, porque si es capaz de resolverle dudas como la que tiene en este momento la pobre mujer ya estás tardando en darme el teléfono de ese doctor porque en ocasiones a mí me vendría muy bien que alguien me hiciera la vida más fácil así, con una simple consulta.

Y decididamente Martin es un bendito hay sufriendo estoicamente un desgaste de sus pobres tetillas, ja,ja, ja...

Ana Vigo

p.d. Calata significa desnuda, verdad?

SYD708 dijo... | 15 de agosto de 2008, 18:36

Sip Ana calata es desnuda, es una forma que se usa mucho en Peru no tan politicamente correcta como decir desnuda pero tampoco llega a ser vulgar... a mi me gusta como suena, siempre me ha dado mucha risa esa palabra

Ana dijo... | 15 de agosto de 2008, 18:37

Los comentarios no pueden modificarse, verdad? porque he puesto en el último párrafo hay en vez de ahí y no me deja cambiarlo