Me gusta la ciudad a estas horas de la madrugada, los borrachos por fin entran en fase 0, es decir pierden su última neurona, las putas cierran las piernas, los vagabundos por fin logran encontrar un hueco donde dormir, los perros de dan un festín en los botes de basura, el gato encuentra a su gata en celo, aullando en algún tejado, las pandillas se han cansado de reventarle el cerebro a alguien, los amantes vuelven a sus casas relajados y encogidos y entonces la ciudad entera pasa a ser de nosotros, los desposeídos. Me gusta catalogarme dentro de ese grupo, el de los que no tienen, ni pasado, ni presente, ni futuro… ni oficio ni beneficio, esos a quienes les da exactamente igual si es Lunes o Domingo. Aquellos que en definitiva, van por el mundo sin prisas, ni obligaciones. A veces pienso que cualquier terapeuta buscaría encontrar en mi historia, algún rastro de dolor, algún pasado tormentoso, algún trauma infantil no superado, cualquier cosa que explicara el porque estoy donde estoy.
¿A que me dedico?.. ¿Que versión quieren?, ¿La que le cuento a mi hermana, único eslabón familiar que me queda? o la cruda y transparente realidad?... pues vamos… les cuento ambas, así pueden quedarse con la que más le guste.
Para mi hermana y su familia, soy técnica especializada en películas súper ocho. Para el resto de los mortales, soy Alex, la tía que pone las pelis porno en el casi derruído cine Premiere…






