Del amor y otras catástrofes o Borrador de cuento de una tarde de domingo



Hacía meses que la contadora de historias llevaba los ojos apagados, sumergida como en un letargo voluntario- ¿Qué le pasa? Se preguntaron un día quienes la esperaban cada tarde para escuchar sus relatos - Dicen que ha perdido el amor – contestó de pronto un niño levantándose entre la gente.

Pronto se descubrió que era verdad, que tras varios años de lucha, había visto con los ojos y el corazón llenos de impotencia, como las páginas de su vida en común dejaban de escribirse, llenándose solo de puntos suspensivos. Miles de ellos.

Desesperada, buscó en el viejo desván una cajita dorada. La desempolvó y arrancándose el corazón, se apresuró en meterlo bajo llave – Al menos me quedan mis sueños y mis historias – se dijo a si misma ese día y muchas otras veces más pero el silencio era por momentos tan insoportable que terminó por buscar una ilusión, donde sea, con quien sea, creándose espejismos donde solo existía el desierto infértil e inmenso de lo improbable.



Y todo ¿Por qué? por evadir la soledad, esa espantosa ave rapaz que quería atraparla nuevamente bajo sus alas y que hasta hacía poco estuvo segura de haber erradicado para siempre.

Sin embargo, en medio de ese re inventarse, descubrió un buen día que también esos sueños que la mantenían en pie, se habían esfumado como aquel brevísimo otoño. Miró entonces a su alrededor notando entre los árboles desnudos y blanquecinos, un enorme precipicio abierto ante ella. Oscuro, frío, interminable. Sopló un viento helado que le erizó la piel, traspasando su agujereado cuerpo y haciendo eco en su alma.

Miró con desesperación para todos lados como buscando una señal pero todo ahí parecía muerto desde hacía una eternidad. Se volvió de nuevo hacia esa nada oscura y cerró los ojos. Comenzó a temblar mientras abría los brazos y sentía clarísimo como su cuerpo estaba a punto de someterse a esa gravedad.

Iba a caer cuando alguien la cogió fuertemente de la mano. Se detuvo. Casi al instante, notó como esos dedos largos se entrelazaban entre los suyos. Al girarse, descubrió un par de ojos que la miraban con tal intensidad que fue como si en un brevísimo respiro, le devolvieran la esperanza. Tuvo miedo pero los brazos de aquella mujer terminaron por abrigarla y velaron sus sueños. Y la calidez de esos labios calló finalmente su dolor con una promesa.

Fue ese amor, el antiguo, el que creyó perdido para siempre, el que acababa de salvarla de una de sus mayores catástrofes...








Texto: Syd708
Fotos: A'antist
Música: "Serching for the past"Secret Garden
Entrada publicada por SYD708 el domingo, 10 de enero de 2010 .
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11 comentarios :

Jo Grass dijo... | 11 de enero de 2010, 14:21

¡Que dura es la soledad!, ¡qué triste la pérdida de sueños e ilusiones!, ¡qué trájico pensar que el amor verdadero no volverá a tu vida como siempre soñaste!, ¡qué dura la imagen desesperada de arrancarse el corazón y guardarlo en una caja!...pero qué maravillosa es la esperanza.
A veces solo se trata de cambiar la mirada sobre tu mundo y en ese preciso instante todo cambia de color e intensidad!

Un abrazo y Felíz año!

Anónimo dijo... | 11 de enero de 2010, 20:20

Syd... has descrito precisamente el tipo de cosas que no aprendemos por cabeza ajena. La expiacion de un viejo gran amor es asi, apabullante y desgarrador, pero tan normal y cotidiano como extraerse una muela que ha dejado de rendir su funcion. El dolor de la ruptura, pero sobre todo del aceptar que tenemos que pasar pagina, funciona como una valvula de escape para limpiarnos. Tan pronto el trance pasa, estamos de nuevo restituidos al mundo de las emociones mortales...

LiSA :)

Gema dijo... | 11 de enero de 2010, 20:48

Has descrito perfectamente la soledad que atrapa a algunas como yo y buscando los ojos que me salven del abismo.

dsdmona dijo... | 11 de enero de 2010, 20:59

Sin palabras maestra!!!

D.

PD: :) :) :)

china dijo... | 12 de enero de 2010, 12:40

Digo lo mismo que dsdmona, pero me asalta una duda o quiza es que a mí megustaria que fuera así. La rescata su amor perdido ? no puedo remediar el desear que siempre haya una segunda parte en la roptura de una pareja

SYD708 dijo... | 12 de enero de 2010, 17:39

Hola China, creo que la respuesta a tu pregunta esta en el ultimo parrafo del cuento.

Saludos

china dijo... | 13 de enero de 2010, 8:07

GENIAL !!!!!!!

Anónimo dijo... | 13 de enero de 2010, 16:37

La historia impactante, el cuerpo sin el corazón aterrador, el corazón en una caja inusual, pero bueno si el cuerpo dibujado se remodela de nuevo, por amor y es correspondido...valió la pena. Es una historia maravillosa.

lucia dijo... | 15 de enero de 2010, 9:43

Me emociono al leerte, siempre me pasa igual, pero hoy , con esta historia especialmente, y felicidades por un final feliz.

Tatana dijo... | 15 de enero de 2010, 16:57

Lindo texto

Magia dijo... | 17 de enero de 2010, 11:38

Un disparo al corazón es este cuento. Magnífico por cierto.
Un saludo.