CONFESIONES AGRIDULCES DE UNA DRAMA QUEEN EN ESTADO STONE



En medio de la madrugada, camino entre nubes de humo grasiento y carretillas de hotdogs. Regreso de suplantarte con embrujos de una piel anónima y amor envuelto en papel de regalo. (A solo ciento cincuenta soles y un beso descascarado) Por momentos me eres tan ajena (hasta dolerme), que creo que eres de mentira, un invento de esos que tienen los niños que aún no han perdido la ilusión. Es irónico ¿sabes? porque a pesar de saber que voy a morirme sin conocer tu sonrisa, presiento que lo haré pensando en ti…. Si… he perdido la razón, (totalmente) lo confieso y es tan grande mi locura que hasta esperaría siete vidas, si con eso me ganara el derecho (el tiempo) para estar contigo…Y mientras tanto, tu sin saber el secreto de esta drama queen que nunca dejaste que se grabara en tu memoria…


Texto: Syd
Foto: V. Clavijo
2010


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Secreta obsesión




Muero de a pocos con cada amanecer
mientras en la pared…
se dibuja la sombra de un corazón diluido
vagabundeo en otras bocas sin encontrar
nada que se te parezca

ni remotamente...




Foto: Michel Comte
Música: Moby       
Texto: Syd708       
(Londres )     

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A cuatrocientos cuarenta y dos metros: Un ángel (re- escrito)

Cuatrocientos cuarenta y dos metros lo separan del suelo y deben ser unos diez del punto de partida. Le faltan cincuenta para llegar del otro lado. En este tipo de situaciones, hay solo dos opciones posibles, o que sea recordado como el hombre que realizó la hazaña de cruzar las Torres Regordetas o como el pobre loco que se sacó la mierda en el intento.  Aunque a decir verdad, había una razón mucho más trascendental detrás de todo eso.

            Hacía como diez años, creo, que el chato Duncan trabajaba en el circo de las ilusiones perdidas y la cuerda floja había sido desde entonces, su escenario predilecto. Desde que era muy niño le gustaron las alturas. ¿Será porque es bajito? Hasta el día de hoy se lo pregunto y no puede responderme. Lo cierto es que, mientras el resto de la pandilla jugábamos con el trompo y las canicas al ras del suelo, él caminaba sobre el borde superior del respaldar de una banca, a lo largo del muro medianero de su casa, o por el filo de la ventana del cuarto de costura de su madre y cuando lo castigaban o caía enfermo, se conformaba con hacerlo por el borde de la cama. – Ahí está el chato Duncan, el chico que camina en el aire- solían presentarlo los chicos del barrio a sus madres, quienes siempre lo saludaban con una mirada de desconfianza. Hasta mi madre, me dijo alguna vez- No quiero que te juntes más con Duncan, ese chico está completamente loco.

            Gracias a que no le hice caso, es que estoy hoy aquí, una vez más, esperándolo del otro lado, después de burlar todos los controles de seguridad y habernos amanecido para tender  el cable de acero trenzado y los dos amarres de seguridad perpendiculares a éste, entre las dos torres más altas de todo el continente.  

             La neblina mañanera empieza a disiparse. Hay un poco de sol pero el gorrito de algodón que lleva prácticamente atado a la cabeza, tiene una leve visera que lo protege. Lleva una malla negra en las piernas, las zapatillas especiales, como las que usan los bailarines de ballet y una camisa blanca lo suficientemente ancha para permitirle maniobrar con comodidad. Ahora me mira y sonríe.  Por fin puedo respirar hondo, pues eso significa que el cable está bien tenso y se siente seguro. Corre una suave brisa que refresca y que gracias a dios, no es lo suficientemente fuerte para poner en riesgo la misión.

             Misión si…Y es que el chato Duncan  se inició como funambulista, cuando encontró un propósito claro. Recuerdo cuando su madre, harta ya, de rescatarlo de los abismos a los que se exponía constantemente, terminó por hacerle prometer entre lágrimas, que dejaría sus dotes de malabarista de los aires –  Buddy, no soporto ver llorar a mamá - me dijo varias veces- No quiero hacerla sufrir como mi viejo hizo con ella- Renunció así a su única y verdadera pasión. Lo resistió cerca de dos años. ¿O fue más tiempo? No sé, pero llegado un momento, comenzó a notársele la frustración en el rostro. Era muy triste verlo debatirse entre perseguir su sueño  o complacer a su madre. Hasta que un día, estábamos en casa del Crazy Bird, estudiando para los exámenes de fin de curso,  cuando Roman Tucker, harto de tanto número, comenzó a lanzar bolas de papel arrugado a una vieja papelera de madera ubicada al otro lado de la habitación sin lograr encajar una sola.

               - A ver chato, lánzalas tú, si encestas aprobaré el examen si no, reprobaré…

            Duncan muerto de risa, se trepó al borde del respaldar de mi silla, luego levantó una pierna y en pleno equilibrio,  hizo cinco lanzamientos. No falló ninguno  y  Roman Tucker, una nulidad total para las matemáticas, al día siguiente aprobó. A partir de ese momento, la cara de Duncan cambió como quien acababa de recibir la revelación de su vida.

            – Ya lo tengo Buddy, seré un funambulista al servicio de los demás. Mi madre no podrá oponerse

             A partir de ese día, Ducan se las ingenió para encontrar un propósito trascendental a cada subida suya al alambre – Si cruzo sin caerme aprobaré la escuela con honores- Fue lo primero que se propuso y lo logró sin ser un gran estudiante. Desde ahí, fui testigo; entre otros milagros que seguro ya olvidé;  de cómo salvó a su abuela de una operación al apéndice, al perro de la vecina después de ser atropellado, logró que su novia no lo dejara y terminara por casarse con él, que su primer hijo fuera varón y que su madre no perdiera el trabajo cuando la crisis azotó la ciudad. En el barrio, la noticia de los poderes de Duncan no tardó en esparcirse y largas colas comenzaron a formarse en la puerta de su casa. Él nunca se negó a ningún pedido y como era de esperarse, cuanto más difícil era lo que necesitaba conseguir, más riesgoso debía ser el paseo por el alambre.  


            Han pasado cerca de treinta minutos y es cuando aparecen en la azotea, policías y equipos de rescate. Me hago el desentendido, como siempre. Total no soy yo quien llama la atención, es Duncan, quien está a  punto de llegar a la mitad del recorrido, justo donde el cable de acero alcanza su máxima curvatura de seis milímetros. Realmente, lo que hace allá arriba, es una danza celestial. Su cuerpo parece flotar en el aire mientras balancea la barra equilibradora con elegancia. Pero si basta mirarlo ahora ¡Joder! casi tocando el cielo con el rostro relajado y sonriente, para convencerse que alguien así de fascinante, tiene si o si, poderes sobrenaturales.

             Ni bien llega al medio del camino, se le dibuja en el rostro un gesto travieso. Sonrío al saber perfectamente lo que está por venir y espero impaciente la reacción de la gente aglutinada en la azotea. Él, con la naturalidad de quien está a punto de meterse a la cama, estira una pierna y se sienta sobre el cable. Algunos policías a mi costado, no han podido evitar mirar hacia otro lado.

          – ¡El chico que camina en el aire Buddy!- me grita, mirando hacia el vacío- aunque ahora no soy tan
 chico ¿Verdad?
            Agrega entre carcajadas mientras se acuesta completamente sobre el cable.  Es el momento en el que yo también me atrevo a mirar hacia abajo, notando una multitud agolpada en los alrededores. Hasta hace unos minutos, se oían discusiones, llamadas por radio,  exclamaciones. Ahora, todos parecen poseídos por Duncan, quien juraría duerme placidamente sino fuera porque de tanto en tanto, mueve los dedos de sus manos que sujetan la barra para evitar que se le adormezcan.

             De pronto, esa especie de estado subliminal se rompe violentamente por el sonido ascendente de lo que parece un helicóptero.  Él se sienta de nuevo, mirando hacia todos lados. Instantes después, el aparato se aproxima peligrosamente  hacia el borde de una de las torres y desde dentro, noto como alguien comienza a hacerle fotografías. A Duncan, la sonrisa se le ha borrado por completo. Algo no está bien. Algo le preocupa. Recuerdo entonces que uno de los amarres de seguridad está sujeto a la columna  de acero en esquina, situada a unos cien metros de donde se encuentra Duncan y a pocos metros del helicóptero. Me acerco rápidamente a uno de los policías apostados en la azotea. Le ruego que haga algo para que retiren el aparato. Cuando Duncan está terminando de ponerse de pie, el cable hace un movimiento extraño. Se escuchan algunos gritos. Duncan logra, con esfuerzo, mantenerse en equilibrio. Recién cuando el helicóptero se aleja, advierto que uno de los amarres de seguridad está roto. 

              - Faltan solo veinte metros– le grito desesperado

- Me duelen los pies Buddy

- ¿Como que te duelen los pies? Nunca te han dolido Duncan no me jodas. ¡Venga! empieza a caminar, despacio

            Tras unos segundos de tensión, finalmente se atreve a dar un paso. El cable se sigue moviendo más de la cuenta. Noto entonces algo que me eriza la piel. Es su rostro. Refleja pánico. Algo que solo los hombres simples como yo sentimos. Pero no Duncan. Él jamás... Lo desconozco. Mientras trata de avanzar, sus movimientos se vuelven tensos y torpes.

             - Duncan escúchame – se detiene y me mira- Lo hemos practicado millones de veces. ¿Te acuerdas cuando me decías, mueve el cable Buddy, más, más fuerte? – Asiente- Pues nunca pasó nada ¿No?, así que esto es pan comido. Vamos, falta muy poco.


            Entonces lo veo hinchar los pulmones y tomar aire. Mira hacia el cable y trata de controlar su cuerpo. Por un instante parece recuperar su áurea celestial. Aguardo impaciente ver su rostro distendido y saber que se siente nuevamente seguro. Sin embargo, un sonido golpea mis oídos. Como un latigazo en el aire. Miro hacia  todos lados sin descubrir que ha sido.  Entonces vuelvo mi vista de nuevo hacia él. Exclamo horrorizado:


- ¡Duncan, nooo, no mires!!!!


            Él sin embargo, detenido sobre el alambre que ha perdido su segundo amarre de seguridad y tiembla frenéticamente, mira con pavor hacia el vacío. Parece un niño indefenso y asustado.


-   Duncan… ¡por favor!


            Levanta el rostro repentinamente y me mira. Sus mejillas están bañadas en lágrimas.


- Buddy, dile a mi madre que… me perdone pero… no podré salvarla esta vez



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Escenas lesbicas memorables XX

HABITACION EN ROMA -2010

Verano de 2008. Se inspira en el film 'En la cama', del chileno Matías Bize. En un hotel del centro de Roma se conocen una rusa y una española. Al día siguiente Alba volverá a España y Natasha, a Rusia. En la habitación del hotel se respira una atmósfera cargada de erotismo y sensualidad. Entre ellas nace un sentimiento nuevo que ambas aceptan. Durante doce horas, las dos mujeres se confían sus vidas, hablan de sus compromisos y del amor sincero por sus respectivas parejas. (FILMAFFINITY)



A esta película, los críticos le dieron con palo. A mi me generó sentimientos encontrados. Por un lado, está el tema de los encuentros efímeros, el cual siempre he encontrado apasionante por la inmensa cantidad de posibilidades que ofrece para contar historias distintas y me gustó que la película se centrase en eso y que tratara de mostrar algo más que solo dos tías en pelotas liándose en una habitación de hotel. Sin embargo la historia no me terminó de cuajar y creo que basicamente fue por tres cosas puntuales: Primero, la introducción de varios diálogos desafortunados que me sonaron raros, cursis y artificiales, además, el dejo ruso de una de las actrices que ya de por si le daba un sonido extraño a las frases, no ayudó mucho tampoco a disipar esta sensación. En segundo lugar, está la aparición de un elemento sobrenatural hacia el final de una pelicula de corte realista en casi toda su duración. Sentí como si a una humeante lasagna de champignones en salsa blanca, alguien le agregara de pronto, un cubito de hielo o mayonesa fría. Me hubiese creído todo el rollo, si Alba hubiese visto cosas raras en otro momento de la peli. En tercer lugar, el sufrimiento exageradisimo en el que este personaje cae, tambien hacia el final, por la eminente separación de la chica que acaba de conocer en un bar,  lo sentí tirado de los pelos, como si fuera un intento del guionista/ director para darle más peso a la historia. Me dio la impresión que se les pasó la mano. Creo que quitando ese exabrupto, la flecha incrustada en el corazón y algunas frases que tratan de imitar fallidamente a la prosa romántica, almenos para mi, la historia hubiese funcionado mejor. 

Me gustó mucho el manejo de la cámara y la fotografía durante toda la película, por momentos formaban un interesante contrapunto con las pinturas de la habitación. Me gustó también la banda sonora escogida para escenas claves. Me gustó  la conexión que lograron las dos mujeres en esa especie de burbuja que construyen, pues no solo se acuestan, sino que juegan, se inventan historias, se confiesan verdades que tal vez no se atrevieron a decirle a nadie, sueñan...dejando de lado por un momento las pesadas mochilas que ambas cargan. Creo que ese encuentro les sirve al final como una especie de exorcismo necesario y los dos personajes salen con mucho más que una simple aventurilla por esconder y tal vez ahora sean capaces de enfrentar mejor sus respectivos mundos.  

Hay quienes esperarán encontrar en esta selección muchas escenas de sexo, pero me temo que si quieren verlas tendrán que mirar la pelicula. Para mi, las escenas de coito no son las más logradas, tampoco están mal, pero pienso que las que he incluido en los videos de abajo son mucho mejores. Entre mis favoritas, hay dos en las que curiosamente ninguno de los dos personajes abre la boca, la escena de las batas y la escena del desayuno en la terraza cuando despues de soñar con un escape juntas, los dos personajes  regresan a la realidad y lo expresan solo con gestos. Espero disfruten de los videos, son 3. Los iré subiendo uno por uno y lo que tarde el blogger.










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Cronica cortita a puertas de la primavera

Debo pedir disculpas por estas ausencias pero múltiples compromisos de todo tipo me tienen ocupada hasta muy tarde, haciendo que el poco tiempo que me queda del día, lo dedique a enterrarme bajo la almohada buscando poner en stand by mi cerebro colapsado. Estoy en el medio de la vorágine de una ola gigantesca, esperando que la condenada llegue a la orilla y se muera de una vez. Todo volverá a la normalidad, si es que existe y espero no morirme en el intento. Entonces, sacaré a mis musas del baúl para que me ayuden a recuperar algo de esa habilidad que estaba cultivando para contar historias, hoy opacada por esa inmediatez en la que vivimos y que todo lo entorpece.

Mañana empieza oficialmente la primavera (por fin) estoy podrida de respirar agua y ver reflejada en mi ropa esta Lima grisácea. Deseo tardes soleadas en mi balcón con flip flops, un screw driver heladito y un buen libro trasportándome a una realidad paralela… oh placer de solo pensarlo… mi mejor amigo viene en Enero por dos meses, que ilusión. La última vez que nos vimos fue hace dos años y poco más en el UK…joder que vueltas da la vida en tan poquito tiempo, si me contaban todo lo que iba a pasar conmigo, hubiese gritado: Sáquenme a este loco estafador que dice leer el futuro… me preguntan como estoy: de puta madre, ocupadísima pero haciendo lo que me da la gana y sin problemas inmediatos. Si pudiera, cuales son las cosas que me gustaría poder cambiar de los últimos tres años? El no haber alquilado un todo terreno y darme una vuelta por Europa con mapa en la mano (con GPS no es lo mismo)… no haber comprado boletos para ver a Madonna en el O2 de Londres, no haber tomado un mes de vacaciones antes de cambiar de curro, haber invertido en la bolsa a fines de Febrero pasado (pelotuda yo), haber perdido perspectiva y prudencia para decir algunas cosas, no haber perdido perspectiva y prudencia para decir algunas otras… ¿Qué querían? no se puede ser perfecta todo el tiempo ;-p

 


                                                                     
                                                
          
El fin de semana pasado me escapé fuera de Lima con el objetivo primordial de evitar morirme de stress… ¿con que me encontré? Con una bahía al pie de la habitación, con un baño del tamaño de mi depa en Lima, un spa a mi disposición, un oasis, un paseo por el desierto en tubular al atardecer, sandboarding y un paseo en bote hasta una isla perdida…si pudiera me escaparía de lima todos los fines de semana a otros paraíso perdido, pero me iría a la quiebra enseguida.

 
          

Para terminar esta cronica que habla de todo un poco, les cuento que por fin me inscribí en un curso de novela… ahora se viene lo que he esperado mucho tiempo...tal vez no me vean tan seguido como antes pero seguiré escribiendo por si alguien lo dudaba...creo que por más complicada que uno ande, si la pasión por algo es verdadera, al final siempre se saca tiempo de donde no hay

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Botella al mar







Foto: Encontrada en la web
Texto: Syd708
Música: Debbie Wiseman-
The Promise 

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